Por: Adhemar Manjón
El sábado corrió la noticia por redes sociales de que el café y espacio cultural Lorca, ubicado en pleno centro de la ciudad, cerraba sus puertas. Entre el lamento de amigos y compañeros de quien fuera el dueño de este proyecto, Ubaldo Nállar –que falleció víctima del Covid-19 en junio de este año-, surgió un post de Facebook del actor Diego Cowks, que era codirector con Nállar del elenco teatral Otero Moreno.
En este texto, Cowks mencionaba que, un mes antes de caer enfermo, Nállar se había asociado con la familia Toledo, que había comprado el 46% del local, mientras que él se quedaría con el 54% restante.
El problema surgió, según Cowks, una vez fallece Nállar, ya que los Toledo a partir de ahí se “adueñan” de Lorca. En la venta del 46% quedaban excluidos algunos ambientes, como la sala de teatro que era donde ensayaba habitualmente Otero Moreno, así como los muebles que ocupan esa sala.
Cowks señaló que los Toledo empezaron a prohibirle el ingreso a ese espacio y a decirles que desde entonces el elenco les pertenecía a ellos. “Cambiaron las cerraduras de nuestra sala y nos negaron el acceso hasta ahora. Solo pude entrar en una ocasión junto a la hermana de Ubaldo, cuando nos encontramos con los cajones, donde se guardaban papeles y cosas importantes, forzados y vacíos, además de cajas y escenografía rotas por ser revisadas y maltratadas”, señaló Cowks en la red social.
Acciones legales
Ayer, en contacto con EL DEBER, Cowks dijo que junto a la familia de Ubaldo Nállar habían estado en Lorca y revisaron las cosas que quedaron en la sala de teatro.
El actor mencionó que, por ahora, están en conversaciones con un abogado para ver qué acciones legales se van a tomar como compañía Otero Moreno. “Desde que se murió Ubaldo nunca permitieron que su madre, como heredera de su porcentaje, participe de la dirección de Lorca”, señaló Cowks.
Por ahora, este espacio, ubicado entre las calles René Moreno y Sucre, permanecerá cerrado hasta que se llegue a una solución. Hay la posibilidad de que vuelva a reabrir.
EL DEBER coordinó una entrevista ayer con Daniela Toledo, en representación de los dueños del 46%, pero a último momento se excusó de realizarla por un inconveniente surgido.