Claudia Janneth Méndez Durán Los medios de comunicación y redes sociales han dado a conocer muchos casos de estafas vía WhatsApp; mensajes de personas conocidas pidiendo prestado montos de dinero, muchos nos alertamos y sospechamos de la verdadera identidad de quien nos escribe; aun así, los delincuentes cibernéticos con la ayuda de la inteligencia artificial (AI), han llegado a engañar a la victima de este tipo de estafas virtuales. Otras situaciones preocupantes, son el fraude bancario en línea y los “deepfakes”, que es la creación con ayuda de la AI y posterior distribución, de contenido pornográfico sin consentimiento. La era digital ha revolucionado la forma en que vivimos, trabajamos y nos comunicamos. Sin embargo, este avance tecnológico ha generado nuevos desafíos para la protección de la privacidad. En Bolivia, el derecho a la privacidad está consagrado en la Constitución Política del Estado(CPE) y ha sido objeto de relevante jurisprudencia, la Ley de Protección de Datos Personales (en proyecto) establece los principios y regulaciones para la recopilación, almacenamiento y uso de datos personales. Esta protección, es fundamental para garantizar el derecho a la privacidad. Las autoridades bolivianas deben tomar medidas para combatir los ciberdelitos y proteger la privacidad de los ciudadanos. La educación y conciencia sobre este tema también son clave para prevenirlos. Los ciberdelitos y el robo de líneas WhatsApp en Bolivia son un tema preocupante, aunque no hay estadísticas actualizadas disponibles, es importante reconocer que estos están en aumento en todo el mundo y las dificultades para encontrar a sus responsables son significativas. La falta de una normativa específica sobre ciberdelitos ha generado debate, se considera que no es una prioridad debido al limitado avance tecnológico en el país. Sin embargo, la colaboración, educación y desarrollo de sistemas de seguridad de IA son clave para prevenir y combatir estos delitos.