Siento la necesidad de compartir con los lectores de esta columna que he experimentado, por estos días, uno de los momentos más gratificantes y emotivos de mi existencia. Me lo hizo vivir mi hijo Pedrito, -del mismo modo que a su madre y sus hermanas mayores-, al graduarse profesionalmente en la carrera de Comunicación Social. Lo consiguió con nota de excelencia para coronar una de las metas más importantes y ambiciosas de su joven vida. En las semanas previas, el ahora flamante Licenciado Rivero De Ugarte le sacó tiempo al tiempo en una preparación rigurosa para el examen de grado académico y por el ajetreo, que simultáneamente y casi sin pausa, le demandó la cobertura de los últimos encuentros de Bolivia en el marco de las eliminatorias sudamericanas entre Guayaquil, Ecuador y la ciudad de El Alto en La Paz, además de la finalísima de la Copa Sudamericana entre Racing de Argentina y Cruzeiro de Brasil en Asunción del Paraguay. La presencia de Pedrito como parte del equipo de El Deber Sport para la cobertura ‘in situ’ de estos lances internacionales, como también en la Copa América disputada hace algunos meses en los EEUU, le permitieron incorporar experiencias que han reforzado su formación humanista y profesional para su mejor desempeño en el ejercicio periodístico que, además, le apasiona. ¡Muchas felicidades, querido Pedrito! Por el título que alcanzaste con empeño y esfuerzo conmovedores. Y muchas gracias por tu maravilloso ‘regalo’ que comparte feliz tu familia. Que Dios te bendiga e ilumine siempre.