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Cara a cara

Miércoles, 19 de junio de 2024 a las 20:00
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La reciente tragedia en San Julián, donde una madre fue injustamente acusada por pobladores de haber provocado el incendio en el que murieron su ex pareja y sus dos hijos, expone una realidad alarmante: la intolerancia y la falta de justicia en nuestra sociedad. Esta madre, que se encontraba trabajando en la madrugada cuando ocurrió el incendio, ha sido víctima no solo del dolor de perder a su familia, sino también del hostigamiento y la violencia de su comunidad.

El incendio fue causado por un cortocircuito en una conexión precaria donde el padre de los niños dejó cargando su celular. El cuarto donde vivían no contaba con servicios básicos y tenían que trasegar electricidad.

Menos mal que la turba acusadora no llegó a linchar a la mujer, pero sí se tomó la atribución de encerrarla en la carceleta del pueblo. El fiscal del caso tuvo que aclarar que la atribulada madre no estaba tras las rejas como acusada, sino porque la Policía no pudo contener a la turba que la puso allí. Más tarde, otra turba rebasó nuevamente a la Policía para rescatarla y llevarla a otro lugar. Esta situación pone en evidencia la incapacidad de la autoridad para brindar protección en comunidades como San Julián ante la presión y la violencia de la gente.

La intolerancia que se manifestó en este caso es un reflejo de un problema mayor en nuestra sociedad. La disposición de la gente para juzgar y castigar sin pruebas es alarmante. Este caso debería hacernos reflexionar sobre la necesidad de promover una cultura de respeto, empatía y justicia.


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