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Arce y Evo estuvieron distantes tras la marcha

Jueves, 25 de agosto de 2022 a las 20:00
Unas cuantas sonrisas, ni un abrazo ante las cámaras, peor con Choquehuanca. Morales y el ‘vice’ no cruzaron palabras


Pese a que habían marchado en apoyo a la gestión de Luis Arce Catacora, la tensión se podía sentir en el aire sobre el escenario donde el presidente estuvo flanqueado por el líder de su partido, Evo Morales, y el vicepresidente David Choquehuanca.

Fue muy evidente. Evo Morales lució gafas oscuras y estuvo muy serio en todo momento. Ni siquiera cruzó palabra con Choquehuanca. Sí con Arce, unas cuantas, las estrictamente necesarias, algunas sonrisas, pero ni un solo abrazo. Todo muy protocolar.

Cuánto ha cambiado todo desde que el exmandatario los tuvo en su gabinete como ministros de Economía y de Relaciones exteriores, respectivamente. Fuentes del partido recordaron cuando Morales estaba de gira por Europa, llamaba a Lucho, de madrugada con toda confianza para pedirle un dato de su cartera, que su colaborador le proporcionaba con solvencia.

Cuando compartían testera, el entonces presidente conversaba, reía y bromeaba con David, su canciller. Una vez, cerca del Lago Titicaca, Evo picó un pedazo de papel y, mientras distintos oradores tomaban la palabra, se los ponía en la cabeza levantándole el sombrero ante los presentes y los periodistas que presenciaban ese momento entre risas. Choquehuanca lo miraba con complicidad. Las cosas, definitivamente, han cambiado.

Los tres líderes del oficialismo estuvieron ayer en la testera y no pudieron ocultar la incomodidad que les causaba estar juntos.

Antes del discurso de Arce, un grupo interpretó un tinku y los invitó a bailar. Los dos mandatarios salieron y desplegaron una coreografía antes sus seguidores que los aplaudían y animaban.

Al fondo, Evo Morales quedó parado, lejos del protagonismo del momento. Trató de disimular. Bailó en su lugar y, mientras, hacía flamear una wiphala y la miraba. No se animó a acercarse, tampoco ninguno de su excolaboradores se dirigió a él. Tal vez una seña con la mano hubiera sido suficiente para que se sumara a los animados pasos de la danza.

“El pueblo no se dejará sorprender, el pueblo sabe las consecuencias de estar bajo un Gobierno de derecha y golpista, lo hemos sufrido, encarcelamientos, muerte, y eso jamás vamos a permitir, sobre nuestro cadáver un golpe de Estado”, afirmó el jefe de Estado durante su discurso.

Descartó un “censo politizado”, y luego advirtió que “a la derecha solo le interesa llenar sus bolsillos y vaciar los bolsillos del pueblo, solo tiene cantos de sirena, no tiene un programa, porque no le interesa eso, no le interesó la salud, educación ni el bolsillo de los bolivianos, lo único que les interesa es desgastar a un Gobierno que ha salido del pueblo y para el pueblo”, advirtió.

Al retornar a la testera recibió una tibia felicitación por sus palabras. En otro tiempo, lo mínimo hubiera sido un abrazo.

Volvió la música. Y el cantante le acercó el micrófono al mandatario para interpretar a dúo “Los mineros volveremos”. Morales volvió a flamear su bandera. Luego se lo llevaron a otro escenario. Ahí Arce cantó con la ministra de la Presidencia y con Choquehuanca. Luego se acercó Evo, pero no cantó con ellos. Ya no.

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