Cuando Evo Morales huyó a México después de presentar su renuncia a la presidencia el 10 de noviembre de 2019, lo hizo desde una antigua base de la DEA estadounidense ubicada en Chimoré, en medio de la espesura de la selva del departamento de Cochabamba. En octubre de 2015, durante la gestión de Morales fue inaugurado, en el mismo lugar, con bombos y platillos, el aeropuerto internacional ‘Soberanía’ y en el que se hizo una inversión de $us. 34,5 millones. Un halo de misterio rodea hasta ahora lo ocurrido en esa terminal aeroportuaria el 10 de marzo de 2021 cuando, según el portal Brújula Digital, se realizaron 36 vuelos, el doble de los que registraba en un ‘día normal’ el aeropuerto de El Alto. Esas operaciones supuestamente irregulares que vulneraron procedimientos, protocolos y reglamentos de la aeronavegación mundial, no tenían autorización de la DGAC ni fueron de conocimiento del ministro del área. Aquella vez, el entonces director general de la ya extinguida Aasana abrió el aeropuerto chapareño sin comunicarlo a nadie. De su lado, la estatal BoA operaba tres vuelos por semana pero apenas cubría el 40% de sus asientos. Pese a su costo elevado y su rango internacional, el ‘Soberanía’ nunca tuvo operaciones comerciales regulares hasta convertirse en un elefante blanco como lo sigue siendo, a nueve años de su entrega. Pero no es el único caso en el que se han dilapidado millonarios recursos del Estado que pudieron haber tenido mejor destino en la construcción y equipamiento de hospitales y escuelas en el país. Una investigación de EL DEBER a cargo del periodista Iván Paredes Tamayo, ha permitido establecer la existencia de otras tres terminales aeroportuarias también construidas durante el gobierno de Morales y que no son utilizadas o están en completo estado de abandono. Una de ellas está localizada en el municipio de Ixiamas, norte amazónico de La Paz. La obra demandó en su ampliación un desembolso de Bs. 43,5 millones. En mayo de 2012 tuvo lugar su reapertura para fomentar el turismo en la zona donde está el acceso al Parque Nacional Madidi. Le fue puesto el nombre de Evo Morales Ayma como para masajear el ego del expresidente. “Hoy, nueve años después, ese aeropuerto está destruido (y abandonado) y es hogar de malvivientes”, refiere el periodista Paredes Tamayo. La administración del aeródromo depende de la Gobernación de La Paz y los pobladores de Ixiamas demandan su intervención para que pueda operar regularmente. La misma triste suerte, sin operaciones aéreas y abandonados, han corrido los aeropuertos Tito Yupanqui, con su pista de aterrizaje que casi llega a orillas del lago Titicaca en el municipio de Copacabana, departamento de La Paz. El costo de su construcción fue de Bs. 45.300.000 mientras que la terminal aérea de Apolo, también en La Paz y estrenada en 2018, se ha convertido en un “terreno baldío lleno de arbustos”. En marzo de 2022, el ministro de OOPP y Transportes, Édgar Montaño se comprometió, pública y solemnemente, a reactivar el funcionamiento de los aeropuertos en desuso y/o abandonados como los antes mencionados, entre otros, para que presten servicio a usuarios nacionales y extranjeros, además de justificar la costosa inversión realizada. Pero, al parecer, las palabras de Montaño se las ha llevado el viento.