“El sector lechero boliviano se nos muere”. En esos términos, el presidente de la Federación Departamental de Productores de Leche de Santa Cruz (Fedeple), Juan Manuel Rojas, calificó la actual situación de este sector, a raíz de la regulación estatal mediante la denominada “banda de precios”, que rige para la leche blanca que se entrega a la industria.
Rojas incluso aseveró que la producción departamental cayó 28% en los últimos cinco años —unos 350 millones de litros menos— y que el 25% de los productores abandonó la actividad, lo que hizo retroceder al sector unos 14 años, es decir, a 2012, cuando se inició la aplicación de la banda de precios.
“A nivel nacional la producción de leche disminuyó un 30% en estos últimos cinco años. El ritmo al que se cerraron las unidades productivas lecheras en los últimos cinco años es una amenaza a la estabilidad, el abastecimiento de la leche para la población boliviana”, expresó Rojas.
Ante ello, exigió el levantamiento de la franja de precios, que tiene un promedio de entre Bs 4,45 y Bs 4,55 pagado al productor de leche cruda, dependiendo de la zona productiva del país. Esta banda fue establecida mediante la Resolución Biministerial 003/2025, en mayo de 2025. Los ministerios responsables son el de Desarrollo Productivo y el de Desarrollo Rural.
Este mecanismo fue establecido en la Ley 204 del Fondo de Apoyo al Complejo Productivo Lácteo (ProLeche), con el supuesto objetivo de beneficiar a los productores y evitar efectos inflacionarios, aunque la industria y los productores mantuvieron reservas sobre la suficiencia de estos valores. También hubo denuncias sobre una supuesta malversación de fondos.
El presidente de Fedeple subrayó que actualmente se sostienen conversaciones con los ministerios mencionados, “pero no hay avances todavía y si no hacemos una medida ya, como la levantada de las bandas de precio, el sector se va a morir”, acotó.
Desplome estrepitoso
El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Klaus Frerking, afirmó que en 2013, la producción formal de leche en Santa Cruz alcanzaba los 257.000 litros diarios y llegó a un pico de 320.000 litros por día; hoy cayó a apenas 225.000 litros. “Este retroceso es una prueba clara de que las políticas aplicadas no funcionan y siguen vigentes”, sostuvo.
El impacto también se refleja en la desaparición de productores y ganado lechero. En Santa Cruz, uno de cada cuatro productores abandonó la actividad, mientras que el número de vacas en ordeño se desplomó de 35.000 a 22.000.
“Se han perdido 13.000 vacas en producción. Esto significa menos leche, menos empleo y menos economía para el país”, advirtió Frerking. al cuestionar además la distorsión del mercado: “Hoy un litro de leche vale menos que un litro de gaseosa o agua. Eso es absurdo y refleja que el productor está siendo castigado”.
El retroceso productivo también se refleja en la salida masiva de productores del sistema formal. De acuerdo con datos de Fedeple, al menos 228 productores lecheros dejaron la actividad en Santa Cruz en los últimos cinco años, lo que representa una reducción del 25% del total de unidades productivas del departamento, el principal polo lechero del país.
Los dirigentes explicaron que cada lechería que cierra no solo reduce la oferta de leche, sino que elimina empleos rurales, debilita economías locales y rompe cadenas productivas, desde proveedores de insumos hasta transporte y servicios veterinarios. Además, advirtieron que muchos productores que abandonaron la actividad vendieron o sacrificaron su ganado, lo que dificulta una eventual recuperación rápida del sector.
Cochabamba
En Cochabamba, el expresidente de la Federación de Productores Lecheros, Juan Carlos Alegre, describió un panorama aún más dramático. “Estamos por debajo de los 3.000 productores ya. Entonces, 2.000 productores ya han dejado de ser porque definitivamente ya no es sostenible”, afirmó.
Para Alegre, el problema se agravó tras la eliminación de la subvención a los carburantes y el encarecimiento de insumos clave como la cascarilla de soya. “La cascarilla de soya comprábamos a 80 dólares la tonelada. Actualmente están vendiendo a Bs 1.800 la tonelada. Tres veces más de lo que costaba hace pocos meses atrás”, reclamó.
El dirigente cuestionó además el rol de la industria. “Cuando les conviene dicen que tenemos una banda de precios determinada por los ministerios. Pero el rato que quieren, suben el precio en el mercado”, afirmó.
EL DEBER solicitó a una industria su posición al respecto, pero hasta el cierre de esta nota, no se tuvo respuesta.
Bajo consumo
De acuerdo con datos ofrecidos por Alegre, en Bolivia se tiene un consumo promedio per cápita de 54 litros por año, frente a los 200 litros que registran países vecinos como Argentina, Uruguay o Chile.
El productor advirtió que, de no haber cambios, la salida de productores continuará: “Yo mismo voy a dejar de ser lechero porque ya no es rentable”, advirtió.
El reclamo ahora apunta directamente al presidente Rodrigo Paz y a los ministerios competentes. “Deben trabajar para hacer que se continúe con la producción de la leche”, señaló Alegre.
Los productores piden también acceder a créditos blandos que les permitan sostener la actividad. “Leche es un elemento vital para el consumo humano, no estamos hablando de Coca-Cola”, remarcó el dirigente cochabambino.