La Cámara Nacional de Industrias (CNI) rechazó la propuesta de incremento salarial del 20% planteada por la Central Obrera Boliviana (COB) y advirtió que una medida de ese tipo podría profundizar la crisis económica, elevar la inflación y afectar el empleo formal en el país.
Durante una conferencia de prensa, el asesor de la CNI, Hugo Siles, explicó que el sector industrial considera que el contexto económico actual no es adecuado para aplicar un aumento salarial de esa magnitud, ya que la economía boliviana atraviesa un periodo de bajo crecimiento y dificultades estructurales.
Según el análisis presentado por la entidad, las estimaciones de crecimiento económico para Bolivia se sitúan entre 0% y 1,5%, por lo que un incremento salarial podría presionar aún más la actividad productiva y afectar el desempeño del Producto Interno Bruto.
Siles sostuvo que una medida de este tipo también tendría efectos en otros indicadores económicos. Entre ellos mencionó un posible aumento de la inflación, mayores niveles de contrabando, caída de la inversión privada y un incremento del desempleo tanto en el sector formal como informal.
“El incremento salarial va a profundizar la crisis económica, va a promover la inflación y va a generar mayores niveles de desempleo”, afirmó.
El representante del sector industrial también señaló que el país ya registró un aumento del salario mínimo nacional para la gestión 2026, que pasó de Bs 2.750 a Bs 3.300 con carácter retroactivo al 1 de enero.
De acuerdo con los datos presentados por la CNI, entre 2005 y 2026 el salario mínimo nacional se incrementó en alrededor del 650%, lo que —según el sector— evidencia una recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores en los últimos años.
Otro de los argumentos expuestos por la entidad es el impacto real que tendría el aumento salarial en los costos laborales de las empresas. Siles explicó que un incremento del haber básico genera cargas laborales adicionales —como aportes a la seguridad social, aguinaldo, indemnización y otros beneficios— que elevan el costo total para el empleador.
En ese sentido, indicó que un incremento salarial del 20% podría representar en términos efectivos un aumento cercano al 30% en los costos laborales.
La CNI también señaló que el impacto del incremento salarial alcanzaría solo a una parte de la población económicamente activa. Según sus estimaciones, el aumento beneficiaría aproximadamente al 15% de los trabajadores, mientras que el 85% restante pertenece al sector informal donde no rigen estas disposiciones.
El sector industrial también advirtió que el incremento podría afectar la competitividad del país. Según sus cálculos, Bolivia pasaría a tener el tercer salario mínimo más alto de Sudamérica, pese a registrar uno de los niveles de productividad más bajos de la región.
Asimismo, alertaron que mayores costos laborales podrían incentivar el contrabando y las importaciones ilegales, lo que generaría una competencia desleal para la producción nacional.
Ante este escenario, el sector planteó que, en lugar de priorizar un aumento salarial, el país debería enfocarse en políticas orientadas al crecimiento económico y la reactivación productiva.
Entre las medidas propuestas mencionaron el acceso garantizado a carburantes y divisas, incentivos para la inversión industrial, reformas tributarias y laborales, simplificación de la burocracia para proyectos productivos y políticas destinadas a fortalecer la innovación y la transición energética.
“El país necesita medidas de crecimiento económico y reactivación productiva antes que un incremento salarial inflacionario”, concluyó Siles.