Al menos 23 empresas privadas en Bolivia importaron diésel durante el primer trimestre de 2025 con exención de impuestos, amparadas por una política estatal que busca aliviar la escasez de combustibles que golpea al país desde hace meses, según reporte institucional de la Aduana Nacional de Bolivia. Sin embargo, la medida aún no logra frenar las largas filas en estaciones de servicio ni reactivar con normalidad sectores clave como el transporte y la agroindustria.
El beneficio, que permite la importación de diésel y gasolina con IVA y arancel cero,está contenido en el artículo 9 de la Ley del Presupuesto General 2025 y los decretos supremos 5084 y 5313, que amplían el permiso de importación a tres años y simplifican los trámites para operadores privados.
“Estas normas establecen IVA cero y gravamen arancelario cero para combustibles. En el primer trimestre de 2025, 23 empresas, principalmente mineras, de construcción, cementeras y agrícolas, importaron diésel bajo estas condiciones”, destacó la Aduana.
Una crisis que se agrava
Pese a estos incentivos, el abastecimiento continúa comprometido. El presidente de la estatal YPFB, Armin Dorgathen, admitió esta semana que el país necesita al menos 63 millones de dólares semanales para normalizar las importaciones, pero solo dispone de entre 55 y 60 millones, debido a la falta de divisas y la paralización de créditos externos en el Parlamento.
Las consecuencias son visibles: camiones cisterna paralizados, transporte interdepartamental operando a menos del 30% de su capacidad y agricultores alertando sobre el riesgo de perder cultivos por falta de combustible para maquinaria.
“Estamos fregados, hermano”, resumió el ministro de Minería, Alejandro Santos, al responsabilizar a la Asamblea Legislativa por la demora en la aprobación de créditos internacionales.
Importadores
Según datos de la Aduana Nacional, las 23 empresas que ya accedieron a las importaciones libres de impuestos pertenecen principalmente a los sectores minero, agrícola, cementero y de la construcción. El decreto también autoriza a personas naturales a importar combustible, lo que ha abierto una nueva vía de suministro, aunque aún limitada frente a la demanda nacional.
En el primer semestre de 2025, Bolivia ha desembolsado más de 1.000 millones de dólares por la importación de combustibles, según cifras del Banco Central.
En la actualidad, las filas en los surtidores siguen creciendo y sectores productivos clave operan con incertidumbre. La normalización aún parece lejana.
Pese a estos incentivos, el abastecimiento continúa comprometido. El presidente de la estatal YPFB, Armin Dorgathen, admitió esta semana que el país necesita al menos 63 millones de dólares semanales para normalizar las importaciones, pero solo dispone de entre 55 y 60 millones, debido a la falta de divisas y la paralización de créditos externos en el Parlamento.
Las consecuencias son visibles: camiones cisterna paralizados, transporte interdepartamental operando a menos del 30% de su capacidad y agricultores alertando sobre el riesgo de perder cultivos por falta de combustible para maquinaria.
“Estamos fregados, hermano”, resumió el ministro de Minería, Alejandro Santos, al responsabilizar a la Asamblea Legislativa por la demora en la aprobación de créditos internacionales.
Importadores
Según datos de la Aduana Nacional, las 23 empresas que ya accedieron a las importaciones libres de impuestos pertenecen principalmente a los sectores minero, agrícola, cementero y de la construcción. El decreto también autoriza a personas naturales a importar combustible, lo que ha abierto una nueva vía de suministro, aunque aún limitada frente a la demanda nacional.
En el primer semestre de 2025, Bolivia ha desembolsado más de 1.000 millones de dólares por la importación de combustibles, según cifras del Banco Central.
En la actualidad, las filas en los surtidores siguen creciendo y sectores productivos clave operan con incertidumbre. La normalización aún parece lejana.