A más de una centena de días de haberse declarado la emergencia sanitaria por la presencia del coronavirus, la economía flaquea por la falta de liquidez de las empresas y las proyecciones negativas de organismos internacionales.
El propio sector empresarial admite que las compañías tienen dificultadas para poder sostener sus planillas de sueldos. ¿Pero qué ha pasado en estos ya más de 100 días de la declaratoria de emergencia? Desde el 22 de marzo la economía se paralizó por completo, salvo algunos sectores considerados esenciales, como el de alimentos y el de insumos de limpieza, todas las actividades redujeron su ritmo de trabajo a lo mínimo o incluso por completo. Para paliar esta situación, el Gobierno emitió una serie de bonos a favor de las personas que se vieron afectadas por la paralización abrupta de la economía. Estos bonos son el Bono Familia (Bs 500), Canasta Familiar (400) y el Universal (Bs 500). Hasta el 19 de junio, se realizaron más de 9,6 millones de pagos de los beneficios sociales implementados ante la pandemia por el Covid-19. Además, más de un millón de personas cobraron el bono Canasta Familiar, 2,7 millones el pago Bono Familia y 3,4 millones el Bono Universal. A favor del sector empresarial el Gobierno creó una línea de crédito para el pago de salarios y otra para reactivar a las micro, pequeñas y medianas empresas. En total, con estas medidas, según Rolando Kempff, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), el Estado inyectó hasta un 2,3% de su Producto Interno Bruto (PIB). Pero, a criterio del empresario, la situación amerita una mayor intervención estatal. Sin embargo, en un informe de rendición de cuentas públicas el Ministerio de Economía aseguró que el Gobierno usó el equivalente a un 13% del PIB en diferentes medidas aplicadas durante la pandemia. Explicó que este año el sector decrecerá un 6%, siendo los sectores más afectados el comercial, turismo, hotelería y el gastronómico. Dentro del sector industrial la situación está mucho peor. De acuerdo con una encuesta realizada por la Cámara Nacional de Industrias (CNI) el 73% de las empresas reducirá su personal y sólo un 1,8% realizará contrataciones. Otro dato que llama la atención es que sólo una de cada cuatro industrias accedió o tramitaron el plan Estatal de créditos, porque sus condiciones no son adecuadas para el sector. Desde la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) indicaron que en la actualidad muchas empresas, especialmente pequeñas, anunciaron la suspensión de sus actividades por ausencia de mercados, y otras están a punto del colapso. Desde la Confederación Nacional de la Pequeña y Mediana Empresa (Conamype) indicaron que producto de la emergencia sanitaria cerca de 150.000 unidades de negocios han cerrado y se han perdido cerca de 500.000 empleos. El sector mype genera el 80% del trabajo en el país, se calcula que otras 450.000 empresas tiene problemas de liquidez para arrancar sus operaciones. El economista, Napoleón Pacheco, dijo que coyunturalmente el Gobierno actuó con medidas que, en su momento, ayudaron a contener los efectos de la pandemia en la economía. Sin embargo, observó que hasta la fecha no exista un plan de largo plazo. Recientemente el Gobierno, lanzó un plan para reactivar el sector agropecuario que entre sus directrices prevé generar más fuentes de trabajo, reactivando la actividad productiva. Un mes atrás, el ministro de Desarrollo Productivo, Oscar Ortiz, dijo que el Ejecutivo afina un programa para poder generar hasta 600.000 empleos. Sin embargo, desde la CEPB, señalan que la situación del sector empresarial privado es extremadamente grave. “En todos los ámbitos ya se ven consecuencias: hay cada vez más empresas que están suspendiendo actividades y corren el riesgo de cierre definitivo, y no solo son las mypes; las exportaciones de productos no tradicionales van a tender a disminuir”, dijo Luis Barbery, presidente de la CEPB. Para este año el Banco Mundial proyectó una tasa de crecimiento negativa de un 5,9% para Bolivia. Y anticipó que en 2021 el país tendrá una recuperación del 2,2%. El futuro es impredecible. Lo único certero en la actual coyuntura es que los efectos del coronavirus empiezan a sentirse en los bolsillos de la gente y las empresas que ya comenzaron a reducir personal.