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En Argentina el precio de la carne trepa a Bs 106; en Yacuiba vale Bs 60

Jueves, 27 de febrero de 2025 a las 03:00

La diferencia de costo provoca que comerciantes argentinos crucen la frontera y se lleven el producto boliviano para venderlo a un mayor precio. En las ciudades de Tartagal y Aguaray la demanda de carne boliviana crece.

En las ciudades fronterizas entre Bolivia y Argentina, se libra una batalla silenciosa pero constante: la del precio y abastecimiento de las carnes. En Yacuiba, los habitantes han expresado reiteradas quejas ante la escasez de la carne de res y pollo o, en su defecto, por la escalada de precios que vuelve a estos productos inaccesibles para muchas familias. Mientras tanto, del otro lado de la frontera, en Argentina, la carne boliviana se vende a precios llamativos, generando un fenómeno de contrabando invertido que crece sin freno.

En los frigoríficos (tiendas de venta de carne) de las ciudades argentinas cercanas a la frontera, como Pocitos Argentina (Salvador Mazza) o Aguaray, la carne se comercializa a 12.000 pesos argentinos, aproximadamente Bs 106. Sin embargo, los comerciantes ofrecen a los consumidores una alternativa: carne “más económica”, a solo 7.000 o 8.000 pesos argentinos, casi la mitad del precio original.

En Bolivia 

En los mercados yacuibeños, la carne es una preocupación para la población debido a sus altos precios, o, en el caso de la carne de pollo, por su desabastecimiento. Según los clientes, el pollo, que ahora cuesta Bs 22 el kilo, suele agotarse antes del mediodía, mientras que el precio de la carne de res casi se ha duplicado en comparación con el año pasado.

Una investigación del medio Panorama Informativo Yacuiba reveló que, en 2023, el kilo de carne de res se vendía entre Bs. 35 y 40, pero actualmente ha subido a Bs. 60 y 65, e incluso más en tiendas de barrio. Asimismo, el precio del pollo ha pasado de Bs 16 y 17 el kilo a su valor actual. Sobre el alza de precios, este medio compartió que no hay una explicación clara, aunque se señaló el aumento en el costo de insumos y la falta de dólares como posibles causas.

La población yacuibeña expresa su preocupación por estos precios, ya que muchos son inaccesibles para muchas familias. Así mismo, el descontento se expande por las redes sociales, donde el tema cobra más relevancia. 
En Villa Montes, a casi 95 km de Yacuiba, la situación del alza de precios también empieza a preocupar a las personas. 

A manera de ejemplo, personas que se dedican a la preparación de almuerzos, hacen notar que tienen problemas en conseguir carne de res, en los mercados de Villa Montes y que, “el producto en las últimas semanas se agota antes de las diez de la mañana, porque vienen los argentinos y se la llevan a su país”, se lamentó una comerciante.

 

En Argentina

En los frigoríficos (tiendas de venta de carne) de las ciudades argentinas cercanas a la frontera, como Pocitos Argentina (Salvador Mazza) o Aguaray, la carne se comercializa a 12.000 pesos argentinos, aproximadamente Bs 106. Sin embargo, los comerciantes ofrecen a los consumidores una alternativa: carne “más económica”, a solo 7.000 o 8.000 pesos argentinos, casi la mitad del precio original. 

Esta carne, que cruza de Bolivia a Argentina por pasos y clandestinos a lo largo de la frontera, representa un negocio que involucra a comerciantes de ambos países.
Si bien esto no pasa en todos los frigoríficos porque en Argentina hay bastantes controles fitosanitarios. Los comerciantes venden la carne boliviana en tiendas de barrio, en sus casas, o hasta de puerta en puerta. 

Don ‘Antonio’ Gómez, un ciudadano argentino, le relató a EL DEBER cómo funciona este comercio informal. “La gente no solo vende en los frigoríficos, sino también en tiendas de barrio o desde sus propias casas. No te dicen explícitamente que es carne boliviana, pero la presentan como una opción más barata”, explicó. En la práctica, los consumidores locales ya saben que se trata de producto proveniente del país vecino, pero el precio asequible lo vuelve una alternativa atractiva en medio de la crisis económica argentina.

El contrabando de carne, según explica Don Antonio, un comerciante local, es un negocio que funciona con un “trabajo en equipo”. “No solo son los argentinos los que la llevan, también hay bolivianos que organizan el traslado. Algunos esperan en la frontera para recibir la mercadería y asegurarse de que llegue a destino”, detalló.

Ilícitos


El contrabando de ganado en pie está incidiendo directamente en el incremento del precio de la carne de res en el mercado nacional, ya que los compradores ilegales ofrecen precios más altos que los intermediarios locales en los centros de remate, explicó el viceministro de Defensa de los Derechos del Usuario y Consumidor, Jorge Silva.

De acuerdo con la autoridad, los ganaderos buscan vender sus reses al mejor postor, y los contrabandistas han aprovechado esta situación para pagar precios superiores a los ofrecidos por los comerciantes legales. 

“El ganadero está esperando al mejor postor y el mejor postor es el contrabandista, quien va y ofrece un precio mayor. Mientras el comerciante ofrece, por decirles, 17 bolivianos, va el contrabandista y ofrece 18, 19 o 20 bolivianos, compra toda la camada y posteriormente se lo saca a otro país”, remarcó Silva.

Esta práctica tiene un doble impacto en la economía boliviana: primero, la reducción de la oferta de carne en el mercado interno, lo que genera un alza en los precios para los consumidores finales; y segundo, la salida de ganado en pie hacia el exterior, principalmente a Perú, mediante rutas clandestinas identificadas por las autoridades.

El viceministro de Lucha Contra el Contrabando, Luis Velásquez, informó que durante una reunión con dirigentes de la Federación Única de Trabajadores en Carne y Ramas Anexas (Futecra) se identificaron varias rutas utilizadas para el contrabando de ganado.

 

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