El asaí silvestre cosechado y procesado de forma sostenible por indígenas del pueblo tacana en sus territorios en la Amazonia de Bolivia halló mercado en Washington, a donde el fruto comenzó a llegar este mes por una iniciativa privada con el apoyo de organismos como la FAO.
La venta se concretó mediante un contrato de exportación directa entre la franquicia estadounidense Fruitive, dedicada a la oferta de comida saludable y orgánica, y la empresa boliviana Biofood Srl, que trabaja con comunidades indígenas para ofrecer fuera del país los frutos silvestres amazónicos.
El acuerdo está respaldado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y WWF Bolivia, dentro del proyecto Bosques Sostenibles que financia la Plataforma Ambiental de la Unión Europea (UE) y Suecia.
El recorrido hasta Washington comienza en los territorios de los tacanas, en zonas como el norte del departamento de La Paz donde están asentadas comunidades como Santa Rosa de Maravilla, Tumupasa y Carmen Pecha.
En esta última comunidad vive Leónidas Zambrana, un productor que destacó que para ellos "ha sido una oportunidad esta apertura del mercado estadounidense y destacó que los mismos empresarios pudieron comprobar 'in situ' el potencial del asaí boliviano.
Si ellos van a comprar (...) para nosotros está bien, porque la cosecha da trabajo a los varones y la planta en la que despulpan (el fruto) también da trabajo a las mujeres, algo importante hoy más que nunca, que está la crisis, dijo Zambrana a EFE.
El territorio tacana en Carmen Pecha tiene un área de 11.998 hectáreas, de las que 350 son parte de un plan de manejo para la cosecha silvestre del asaí sin tumbar ni una palmera, explicó el productor, pues los indígenas saben que cada nueva planta tarda en dar frutos como 13 años y es mucho el tiempo.
Así, los hombres trepan con ayuda de arneses hasta lo más alto de las palmas, que miden unos 18 metros, para extraer los frutos y enviarlos luego a la comunidad, donde las mujeres obtienen la pulpa.