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Desequilibrio fiscal de 10 años es de $us 38.790 millones y se financia con deuda pública

Domingo, 02 de febrero de 2025 a las 07:25

En 2020 y 2023 los indicadores de déficit superaron los dos dígitos. Especialistas observan el nivel de gasto que tiene el Estado y la calificadora Fitch baja el pulgar a la política económica del país. Expertos plantean reducir el gasto público del Gobierno  

 

A medida que los ingresos por exportaciones fueron disminuyendo, el Estado boliviano registró déficits fiscales continuos. El año 2014 marcó el inicio de esta tendencia negativa. Ese año, el saldo fiscal negativo alcanzó el 3,4% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta brecha entre ingresos y gastos estatales se amplió hasta superar los dos dígitos en 2023, llegando al 10,9%. Esta situación ha generado preocupaciones sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas y su impacto en la economía.


El déficit fiscal alcanzó su pico máximo de -12,7% en 2020, durante el período de emergencia sanitaria global, con un promedio aproximado de -8,2% del PIB en el período analizado. A pesar de ciertas reducciones en algunos años, como en 2021 (-9,3%) y 2022 (-7,1%), los niveles de desequilibrio han permanecido elevados.

  
Otro dato relevante es la sumatoria del desfase, que en estos 10 años llega a $us 38.790 millones. Esta cifra fue recopilada de informes del Banco Central de Bolivia, (BCB), el Ministerio de Economía, Instituto Nacional de Estadística de Bolivia (INE), el portal Datosmacro.com, además, de reportes antiguos sobre el tema. 
Según expertos consultados por EL DEBER, esta cifra representa un aumento exponencial en las necesidades de financiamiento, lo que impacta directamente en la sostenibilidad de la deuda pública y en el costo de su servicio.  


Incluso Fitchs Ratings, en su último informe hizo notar los amplios déficits fiscales son un riesgo creciente para la estabilidad macroeconómica, ya que la inflación, que antes era baja, ha comenzado a acelerarse.


Esta compañía redujo la calificación crediticia de Bolivia a ‘CCC-’ debido a la caída de sus reservas internacionales, el aumento de la inflación y los conflictos sociales que están afectando la economía. Además, la falta de medidas económicas y fiscales efectivas agrava el riesgo de que el país enfrente problemas para pagar su deuda externa en los próximos años.

 

Cifras que preocupan


Según el Banco Central de Bolivia, el déficit fiscal en 2014 fue de Bs 7.669 millones, equivalentes a aproximadamente $us 1.133 millones, representando un 3,4% del PIB. Mientras que en 2023 esta variable llegó a $us 4.900 millones en 2023. Sobre 2024, el Ministerio de Economía y Finanzas, proyectó una brecha de 7,8% los que equivale a unos $us 3.500 millones. 


No obstante, algunos especialistas sugieren que el hueco fiscal podría llegar al 10%.


Las cifras preocupan porque incluso superan al déficit registrado en 2003, cuando se registró una grave crisis económica, lo que devino en la guerra del gas, y la renuncia del entonces presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada.


En esta época el país tuvo un hueco fiscal de 7,88% del PIB, equivalente a aproximadamente $us 637 millones.

 

Deuda


Los especialistas señalan que la escalada del déficit en la última década obligó al Gobierno a recurrir a préstamos tanto nacionales como internacionales, incrementando la deuda pública.


Un informe del Centro de Estudios POPULI destaca que en 2023 el principal mecanismo de financiamiento fue el crédito interno neto, que alcanzó los Bs 32.680 millones ($us 4,730 millones), la cifra más alta registrada en el período analizado (2014-2023).


Otros componentes del financiamiento en 2023 incluyen el crédito externo neto, con Bs 1.467 millones ($us 212.37 millones), y el aporte de otros mecanismos, como el Sistema Integral de Pensiones, que sumó Bs 9.278 millones ($us 1,343 millones). Sin embargo, el Banco Central de Bolivia (BCB) y la deuda flotante han mostrado una reducción en su participación en comparación con años anterior.


Expertos señalan que uno de los principales factores detrás del aumento del déficit es el modelo económico basado en el gasto público como motor de crecimiento. Durante la bonanza de precios de las materias primas, Bolivia impulsó grandes inversiones en infraestructura y programas sociales, pero con la caída de los ingresos por hidrocarburos, el país no ha logrado ajustar su gasto en la misma proporción.


Los expertos son claros, el prolongado déficit tiene implicaciones serias para la economía boliviana. Un mayor endeudamiento puede llevar a un encarecimiento del crédito y una reducción de la capacidad del Estado para financiar proyectos estratégicos


Además, la falta de liquidez puede afectar la estabilidad del tipo de cambio y generar presiones inflacionarias.

 

La causa de la crisis 

 
Fernando Romero, presidente del Colegio de Economistas de Tarija identificó al gasto público excesivo, como el principal problema económico del país que ha llevado a más de una década de déficit.


Explicó que este modelo se sostuvo en el pasado gracias a los ingresos provenientes de la exportación de hidrocarburos, especialmente gas natural. Sin embargo, con la pérdida del mercado argentino y la reducción de los ingresos por exportaciones, la crisis se ha profundizado.


Romero también alertó sobre un posible desequilibrio cambiario y una crisis de balanza de pagos que podrían derivar en una devaluación del boliviano y un proceso inflacionario acelerado.

Según el economista, la falta de industrialización y diversificación económica han limitado la capacidad de reacción del país ante la crisis.
Detalla, que el financiamiento del déficit fiscal ha sido cubierto mediante deuda externa e interna, así como a través de la monetización de las reservas de oro. 


Hasta noviembre de 2023, la deuda externa superó los $us 13.000 millones, el nivel más alto desde los años 70. Además, las reservas internacionales han caído en un 90%, reduciendo la capacidad del país para importar carburantes y cumplir con sus obligaciones financieras”, dijo. 


Romero señaló que la crisis económica de Bolivia guarda similitudes con las situaciones de Venezuela y Argentina, países que han experimentado altos niveles de gasto público, subsidios y políticas de control que han afectado su estabilidad financiera.


Para evitar un desenlace negativo, el economista sugirió la implementación de medidas de ajuste estructural, incluyendo reformas fiscales, monetarias y cambiarias. Sin embargo, advirtió que el contexto político actual, marcado por la polarización y la falta de consenso, dificulta la adopción de estas reformas.


“Si no se toman medidas urgentes, Bolivia seguirá en un camino incierto, con un modelo económico insostenible y una creciente vulnerabilidad financiera”, dijo.


Sobre el reporte de Fitchs Ratings, el economista dijo que la calificadora realizó una evaluación en cuatro categorías: moneda nacional, moneda extranjera, a corto y a largo plazo. 


En las calificaciones a largo plazo, tanto en moneda nacional como extranjera, Bolivia recibió una “CCC-”, lo que indica un alto riesgo de incumplimiento de la deuda pública. Mientras tanto, a corto plazo, la calificación fue de “C”, lo que señala que, si bien existe un riesgo, este no es inminente según el análisis de la agencia.


Carlos Aranda, economista de la Fundación Populi, explicó el total de los déficits registrados en los últimos diez años equivale a aproximadamente dos tercios del Producto Interno Bruto (PIB) del país. “Si sumamos todos los flujos negativos que ha tenido el sector público en estos 10 años de déficit, equivaldría a tanto porcentaje del PIB”, explica Aranda.


Gobierno 
Para esta nota se buscó la versión del Ministerio de Economía y Finanzas, hasta el cierre se buscó que la cartera de Estado de su versión, pero no atendió las consultas.


Pero en anteriores declaraciones (en junio de 2024), el responsable de esta cartera, Marcelo Montenegro, informó que el déficit fiscal responde a factores internos y externos, como el llamado bloqueo de los créditos multilaterales en la Asamblea Legislativa Plurinacional, los precios elevados del petróleo y las altas tasas de interés en los mercados financieros internacionales, que han elevado el servicio de la deuda externa, lo que ha “exigido” al Gobierno dar la sostenibilidad según lo programado.


“Lo que pensamos, en el Ministerio de Economía, es que siempre tendemos a ir en la línea de mejorar el resultado fiscal (…). Nosotros hemos hecho los esfuerzos para que se dé la subvención (de los combustibles) con estos precios elevados que hay a nivel mundial del petróleo, porque si no íbamos a traspasar ese costo al pueblo; también un servicio de la deuda más alto, porque las tasas de interés hasta ahora no están bajando en el mundo”, señaló.


Sobre el informe de Fitch Ratings, este ministerio sostuvo que Bolivia tiene problemas de liquidez, no de insolvencia, y la calificadora omite indicadores clave de la economía nacional.  


“Como Gobierno Nacional no aceptamos todo el balance de Fitch”, dijo Montenegro en una rueda de prensa.
El ministro expresó así su desacuerdo, argumentando que ese informe no refleja de manera adecuada la situación real de la economía boliviana.

 “Nosotros preguntamos, entre el anterior informe de Fitch Ratings y el actual, exactamente, ¿qué cosa negativa, extremadamente intensa, ha ocurrido para bajarnos la calificación?”, cuestionó.

 

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