Bolivia registró en marzo el mayor pago mensual de deuda externa de su historia reciente, superando los $us 500 millones, en un contexto marcado por restricciones de liquidez, caída de reservas internacionales y presiones sobre las finanzas públicas. El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, quien destacó que el cumplimiento se realizó sin recurrir a nuevo endeudamiento.
El pago se produce en un momento clave para la economía boliviana, que en los últimos años ha enfrentado un deterioro de sus indicadores externos. Las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia (BCB) han disminuido significativamente desde los niveles históricos superiores a $us 15.000 millones en 2014 a cifras mucho más reducidas en la actualidad, lo que ha limitado la capacidad de maniobra del país.
Presión sobre las finanzas públicas
El servicio de la deuda externa —que incluye capital e intereses— se ha convertido en uno de los principales compromisos fiscales del Estado. Según datos oficiales y organismos internacionales, Bolivia enfrenta un perfil de vencimientos exigente en los próximos años, especialmente por la emisión de bonos soberanos en mercados internacionales desde 2012.
En ese escenario, Espinoza subrayó que el pago de marzo, el más alto registrado en un solo mes, forma parte de una estrategia orientada a ordenar las finanzas públicas. “Hoy los resultados son claros. En marzo, el mes más exigente de nuestras finanzas públicas, Bolivia pagó más de 500 millones de dólares de deuda externa en un solo mes. Y lo hicimos con nuestros propios recursos”, afirmó.
El cumplimiento de estas obligaciones cobra mayor relevancia en un escenario donde el déficit fiscal se ha mantenido elevado durante varios años consecutivos, impulsado por el incremento del gasto público y la caída de los ingresos por exportaciones de gas natural.
Reducción de deuda y manejo de pasivos
De manera paralela, el Gobierno ejecutó operaciones de manejo de pasivos que permitieron reducir en más de $us 800 millones la deuda en bonos soberanos en pocas semanas. Esta estrategia, que incluye recompras o canjes de deuda, busca aliviar el perfil de vencimientos futuros y reducir presiones sobre las cuentas fiscales.
Analistas consideran que este tipo de operaciones puede mejorar la percepción de sostenibilidad de la deuda, aunque advierten que el desafío estructural sigue siendo el fortalecimiento de los ingresos fiscales y la generación de divisas.
Señales a los mercados internacionales
El ministro también señaló que este esfuerzo fue valorado por calificadoras de riesgo internacionales, que ajustaron la perspectiva del país en medio de un contexto complejo. Si bien Bolivia aún enfrenta calificaciones por debajo del grado de inversión, estas señales buscan recuperar la confianza de los mercados y facilitar el acceso a financiamiento en mejores condiciones.
En los últimos años, agencias como Fitch Ratings y Moody’s han advertido sobre los riesgos asociados a la caída de reservas, el aumento del endeudamiento y la dependencia de ingresos por hidrocarburos.
Estabilidad con desafíos pendientes
Espinoza sostuvo que, pese al contexto adverso, el país mantiene el abastecimiento de combustibles y alimentos, un tipo de cambio relativamente estable y una economía que comienza a recuperar previsibilidad.
Sin embargo, economistas coinciden en que persisten desafíos estructurales, como la necesidad de atraer inversión extranjera, diversificar exportaciones y reducir la dependencia del sector hidrocarburífero.
“Lo importante es que hemos demostrado que se puede enfrentar los retos sin improvisar ni comprometer el futuro del país. Seguimos trabajando para consolidar la estabilidad y fortalecer la economía”, afirmó la autoridad.