El país dará un giro de 360 grados a su política internacional. Tras casi dos décadas (2006-2025), la postura de Bolivia frente al Foro Económico Mundial de Davos estuvo marcada por un distanciamiento ideológico y una crítica estructural al sistema financiero global. Hoy el Gobierno de Rodrigo Paz, plantea una apertura a la llegada de inversiones para reactivar una economía deteriorada. Para este año, el país planteará una agenda centrada en la transición energética, pero vinculada de forma explícita a desarrollo productivo, financiamiento y formación de capital humano.
Bajo las gestiones de Evo Morales y Luis Arce, el país priorizó la soberanía económica sobre la participación en este espacio de élite corporativa. Por ejemplo, Morales calificó recurrentemente este foro como un instrumento del imperialismo y el capitalismo salvaje. Incluso que en el marco de este evento se diseñaban políticas para “saquear” los recursos naturales de los países en desarrollo.
Misión
El canciller Fernando Aramayo, que encabeza la delegación boliviana en el Foro dijo que la presencia del país responde a la necesidad de exponer soluciones globales y no solo de observar los debates desde la periferia.
El jefe de la diplomacia boliviana señaló que la delegación nacional llega al foro con la intención de integrarse a las discusiones sobre transición energética, innovaciones tecnológicas y financiamiento climático sostenible, con un enfoque que prioriza a las personas. La apuesta, explicó, es insertar a Bolivia en conversaciones estratégicas donde se definen tendencias económicas, ambientales y tecnológicas que marcarán la próxima década.
Aramayo adelantó que la agenda en Davos se extenderá por cinco días de reuniones intensas, encuentros bilaterales y participación en paneles temáticos. Pese a la exigencia del programa, afirmó que el equipo gubernamental mantiene una expectativa positiva, respaldada —dijo— por un mandato político claro y una visión de largo plazo.
En tanto, el ministro de Economía y Finanzas, José Gabriel Espinoza, afirmó que el objetivo es poner a Bolivia en el mundo y generar perspectivas económicas positivas: “Ya se vienen tiempos mejores y estamos cada vez más cerca de eso”, publicó en sus redes sociales.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, afirmó que la participación en espacios como Davos y en hitos clave de integración regional responde a una estrategia clara de apertura y reinserción del país en el mundo.
Resaltó la importancia de la participación boliviana en el Foro Económico Mundial, que se desarrolla en Davos. Según explicó, este foro concentra las principales corrientes de pensamiento económico y las proyecciones sobre el rumbo de la economía global, lo que convierte su asistencia en una oportunidad estratégica para posicionar al país.
Además, Lupo destacó como “histórica” la presencia presidencial en el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, un proceso que —recordó— tomó varias décadas en concretarse. A su juicio, la participación boliviana generó un alto nivel de interés entre los asistentes y envió una señal política contundente: Bolivia volvió a ser observada como un actor relevante en el escenario internacional.
La autoridad añadió que en 70 días se ha logrado estabilizar la economía, el dólar está por debajo de los Bs 10 y hay confianza de la gente y del mundo.
El 15 de enero, el riesgo país de Bolivia se situó en 636 puntos, el nivel más bajo de los últimos años. El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, considera que es un reflejo de la estabilización de la economía y de la confianza de los organismos internacionales de financiamiento en Bolivia.
Se trata de una disminución significativa, ya que el 21 de abril de 2025 este indicador, calculado por JP Morgan, había alcanzado su valor máximo de 2.242 puntos.
“En 70 días acabamos con los subsidios, se estabilizó la economía, el dólar está por debajo de 10 bolivianos, las calificadoras mejoraron la calificación de riesgo de Bolivia. Fitch Ratings nos pone triple C y el riesgo país ha caído. En el anterior gobierno estuvo en 2 mil puntos, ahora está en (alrededor) de 640 puntos. La confianza de los organismos ha retornado a Bolivia”, apuntó.
Faltó Paz
El economista Germán Molina valoró la presencia de Bolivia en un escenario de alto perfil como el Foro Económico Mundial, aunque advirtió que la ausencia del presidente Rodrigo Paz terminó por restarle fuerza al impacto que pudo haber alcanzado la propuesta boliviana.
“Este era el escenario ideal para que el presidente explique qué es el ‘capitalismo para todos’, su modelo 50 y 50. Los líderes mundiales querían escucharlo a él”, afirmó Molina, al remarcar que en Davos el peso político y simbólico del jefe de Estado es determinante.
No obstante, el economista señaló que, aun con una participación deslucida por la ausencia presidencial, el foro que se desarrolla en Davos debe ser aprovechado como una plataforma estratégica para atraer inversión extranjera y generar señales claras de reactivación económica.