Las intensas lluvias que azotan a Beni han provocado el desborde de ríos e inundaciones de vastas extensiones de tierra, poniendo en riesgo la vida de miles de cabezas de ganado. En un operativo reciente en Puerto Varador, cerca de 400 reses fueron evacuadas; sin embargo, debido al agotamiento extremo y las condiciones adversas, algunas de ellas tuvieron que ser sacrificadas de emergencia.
La determinación de los productores fue para evitar mayores perdidas económicas por parte de los ganaderos, que deben evacuar sus animales a zonas altas con pasturas.
La situación refleja las dificultades que enfrentan los ganaderos benianos. Según datos extraoficiales, aproximadamente 500.000 cabezas de ganado están en peligro debido a las inundaciones y la fatiga.
Beni es una región clave que abastece de carne de res a todo el país. Sin embargo, la falta de combustible y las precarias condiciones de los caminos han complicado aún más las labores de rescate y traslado del ganado.
Los ganaderos han recurrido al uso de pontones y canoas para movilizar a los animales hacia zonas más altas y seguras. Sin embargo, el esfuerzo físico y el estrés han debilitado a muchas reses, aumentando la tasa de mortalidad.
Las autoridades locales y organizaciones de ganaderos han solicitado apoyo al Gobierno nacional para enfrentar esta crisis. Lo más urgente es el abastecimiento de combustible, alimentos para el ganado y mejoras en la infraestructura vial para facilitar las evacuaciones y minimizar las pérdidas en el sector pecuario.