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El Papa defiende los derechos de los trabajadores: "La propiedad privada es secundaria"

Jueves, 17 de junio de 2021 a las 09:50

Por Redacción

Francisco abogó por los sindicatos y alentó, entre otros, a los empresarios a que no olviden su verdadera vocación: producir riqueza al servicio de todos

El papa exhortó este jueves a que "en este momento crucial de la historia social y económica, debido a la pandemia, se produzca una reforma a fondo de la economía que proteja a los trabajadores, sobre todo, a los más vulnerables y a las mujeres.

Francisco envió un vídeomensaje a la 109ª Conferencia Internacional del Trabajo, que se produce en medio de graves y amplios desafíos para el mundo entero, aunque precisó que muchos de los trastornos posibles y previstos aún no se han manifestado y requerirán decisiones cuidadosas.

Advirtió del riesgo de que las prisas por volver a una mayor actividad económica tras la pandemia lleven a las pasadas fijaciones en el beneficio, el aislacionismo y el nacionalismo, el consumismo ciego y la negación de las claras evidencias que apuntan a la discriminación de nuestros hermanos y hermanas desechables en la sociedad.

Subordinación de toda propiedad privada

En el video, el papa alentó también a los empresarios a que no olviden su verdadera vocación: producir riqueza al servicio de todos.

La actividad empresarial es esencialmente una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, asevera el Santo Padre recordando –como ya lo hizo en su encíclica Fratelli Tutti– que, junto al derecho de propiedad privada, existe el derecho previo y precedente de la subordinación de toda propiedad privada al destino universal de los bienes de la tierra y, por tanto, el derecho de todos a su uso.

La propiedad privada es un derecho secundario, que depende del derecho primario, que es la destinación universal de los bienes, aseguró.

Condiciones laborales decentes y dignas

El papa abogó por un nuevo futuro del trabajo fundado en condiciones laborales decentes y dignas, que provenga de una negociación colectiva y que promueva el bien común.

Francisco pidió atención, sobre todo, hacia los trabajadores que se encuentran en los márgenes laborales y que realizan lo que se suele denominar el trabajo de las tres dimensiones: peligroso, sucio y degradante, como los jornaleros, los del sector informal, los trabajadores migrantes y refugiados.

Denunció que estos trabajadores, junto con sus familias, normalmente quedan excluidos del acceso a programas nacionales de promoción de la salud, prevención de enfermedades, tratamiento y atención, al tiempo que exigió que se respeten sus derechos esenciales, incluido el de sindicarse.

Hace falta una reforma a fondo de la economía

La crisis del COVID ya ha afectado a los más vulnerables y no deberían verse afectados negativamente por las medidas para acelerar una recuperación que se centra únicamente en los marcadores económicos, por lo que hace falta una reforma a fondo de la economía, aseveró.

Francisco también resaltó que la pandemia ha afectado duramente a las mujeres de la economía informal, incluidas las vendedoras ambulantes y las trabajadoras domésticas, cuyos hijos están expuestos a un mayor riesgo para la salud, ya que, sin guarderías accesibles, deben acompañarlas a sus lugares de trabajo o quedarse en sus hogares sin protección.

Es muy necesario garantizar que la asistencia social llegue a la economía informal y preste especial atención a las necesidades particulares de las mujeres y de las niñas, dijo.

La pandemia ha puesto de manifiesto que muchas mujeres de todo el mundo siguen llorando por la libertad, la justicia y la igualdad y que, aunque ha habido notables mejoras en el reconocimiento de los derechos de la mujer y en su participación en el espacio público, todavía hay mucho que avanzar en algunos países".

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