Como en sus mejores épocas, Marco Antonio Etcheverry hizo sonreír a la pelota. El ex atacante de la selección boliviana visitó al entrenador Nery Quintana y al arquero de Bolívar, Javier Rojas. La visita fue grata, excepto cuando el "Diablo se puso los botines y mandó a revolcarse a Rojas.
Etcheverry erró en el primer tiro, y en el segundo respondió Rojas. Quintana presionó al ídolo de muchos: mmm profe. Pero el tercer disparo desató la admiración de los presentes y se escuchó un ¡qué hijo de su madre!, de quien dudó de Marco.
La pelota tomó efecto y se alejó de Rojas. Inatajable primer tanto para Etcheverry. De ese punto en adelante, fue todo del ex jugador. Terminó anotándole cuatro tantos a Rojas, que se tuvo que conformar con la atajada y el remate desviado.
Todo terminó con un abrazo fraterno entre el actual arquero de Bolívar y el ex atacante de la selección mundialista del 1994. El Diablo dejó evidencia nuevamente del gran jugador que fue, y de toda la magia que su botín izquierdo cargaba.