Carlos Fernández, expresidente del Banco Central del Paraguay y ministro de Hacienda, cargo anunciado hace poco por el presidente electo de Paraguay, Santiago Peña, participó del Foro Económico ‘La Bolivia que queremos’ organizado por la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco). Compartió las experiencias paraguayas que llevó a progresar a su país en un entorno turbulento, siendo el secreto de su resiliencia, el haber logrado un pacto Gobierno-sociedad civil, en pro de la estabilidad.
_Usted formó parte del FMI y del Banco Mundial con foco estudiando la temática boliviana. Bolivia vivió un ciclo de auge económico, asociada con los precios de las materias primas, y hoy llegamos a este punto donde se habla de crisis. ¿Qué no se hizo en ese momento de auge para llegar a este comienzo de crisis?
Para todos los países en general, hay momentos que se tiene que aprovechar para hacer los cambios necesarios en la estructura económica de tal manera de enfrentar los malos tiempos. Fue muy fácil para muchos países de la región vivir ese auge de commodities entre 2013 y 2015, eso hizo a muchos dormir en el confort que se tenía en ese momento. Y después cuando se vuelve a una realidad, mucho más dura, se sufre en demasía.
La lección. No pierdas el rumbo, no importa el tiempo que te toca vivir sea muy bueno o sea muy malo, hay que persistir en el rumbo de una política macroeconómica más sostenible y responsable de tal manera que podamos usar los buenos tiempos para ahorrar y desahorrar en los malos tiempos.
En el caso de Paraguay, tuvimos esa cohesión como sociedad de empezar a hacer bien las cosas en 2002 cuando caímos en default selectivo. Convertimos esa crisis en una oportunidad. A veces las crisis nos abren la puerta a las reformas para hacer bien las cosas. No es que le deseo a Bolivia que ingrese en una crisis de tal profundidad, mucho mejor es empezar a tomar los medicamentos antes de irte a la Unidad de Terapia Intensiva (UTI).
Ojalá que acá se empiece a hacer, en este momento, antes de que las cosas sean peor. Existe un exprés del 10% y ahí tienes dos caminos, ajustar lo relativamente fácil o continuar y terminar como Argentina, con un 100% de exprés. Ahí es insostenible. Están a tiempo. Tengo una visión optimista que ustedes, como sociedad, van a poder encontrar el rumbo correcto. Hay diferentes grados de enfermedad. Hay gente que tiene un resfriado común y hay gente que está en la UTI. Utilizar la palabra crisis o enfermedad es muy amplio. Lo que si veo es el increíble potencial que tiene Bolivia. Tiene una capacidad de producción enorme, tanto en Santa Cruz como en otras regiones, que, si ponen bien en condiciones, unas cuestiones, van a terminar siendo uno de los países con mayor crecimiento y de mayor igualdad y de progreso social en el tiempo. Pero, lógicamente hay que hacer las cosas. _¿Cómo alcanzar la resiliencia que logró Paraguay a los choques externos y salir a flote con estabilidad macroeconómica? La cuestión de ser resiliente, es la misma cosa que una enfermedad. Hay temporadas de gripe o influenza y dependiendo de lo que hiciste en el resto del año el impacto es más o menos fuerte. Si tienes vacuna te pega con mayor o menor intensidad. Lo importante es siempre prepararse en los buenos tiempos para los momentos que haya temporada de influenza, que probablemente te va agarrar. Esa influenza puede ser la suba de la tasa de interés, la caída en los precios de los commodities, alguna crisis en un país grande, que siempre va haber. Lo que hacemos es prepararnos permanentemente para esas crisis, ese es el enfoque que tomó Paraguay. Lógicamente no es el único objetivo prepararnos para las crisis, pero al buscar el desarrollo económico social permitió tener no inmunidad, pero si esa fortaleza ante eventos externos exógenos que no puedes controlar. Se hicieron bien las cosas en términos macroeconómicos y en términos de darle al sector privado su lugar para que hagan las cosas, eso nos ayudó a ser resilientes. Nos preparamos juntos para esos choques. _Las exportaciones de gas natural son la fuente de ingreso del Estado boliviano, pero los indicadores reflejan un declive en la producción. Paraguay no tiene gas, pero es una potencia en agronegocios, ¿qué ruta seguir para alcanzar este propósito? El Gobierno lo que tiene que dar es un campo de juego en condiciones, que no tenga hoyos, que las áreas y las líneas estén señalizadas para ver si sale o no la pelota y que el arco y las redes estén bien. Pero no interviene en el partido, juega el sector privado. El Gobierno pone la cancha en condiciones y luego es el sector privado viene. Eso es lo que hicimos nosotros. Pusimos el campo de juego en condiciones en términos de reglas claras, tasas impositivas competitivas y políticas macroeconómicas sostenibles, de tal manera que la gente no tenga miedo de invertir y después no pueda quitar su plata. A partir de ahí empezó el sector privado a jugar y si bien al inicio fueron muchos nacionales y pocos extranjeros, al final son muchísimos nacionales y muchos extranjeros que están viniendo a Paraguay una vez que saben que ahí se puede jugar bien el partido. Esa es la receta que tenemos que seguir. No creo que el Estado tenga que hacer más cosas que eso en términos económicos. Lógicamente, luego enfatizar seguridad, educación y salud. La parte económica dejemos que el sector privado sea el que juegue. No quisiera enfocarme solo en Bolivia, pero la sobrerregulación, por lo general, no sirve. Sobrerregulación, es, por ejemplo, decirle al defensor no podes meter gol o jugas solamente acá. O decirle no te vas a salir de tu área, no va ser eficiente el partido de ese equipo de fútbol. Hay que permitir que despliegue su juego el sector privado y no limitarlos en el rol que pueden hacer. No conozco economías o países donde existe sobrerregulación. Necesitamos tener flexibilidad, lógicamente que hay regulaciones necesarias en términos de protección del medioambiente, en términos de competencia, entre otras.
_¿Usted cree que Bolivia está en una situación de crisis?
¿Qué tan importante o perjudicial es una sobrerregulación al sector empresarial privado?