El estadio BBVA de Monterrey, más conocido como el ‘Gigante de Acero’, será testigo del partido más importante de Bolivia en más de 30 años. Este hermoso escenario albergará el repechaje intercontinental, que comenzará el 26 de marzo con el partido que disputarán Bolivia y Surinam. El vencedor rivalizará con Irak, por uno de los pases pendientes para la cita mundialista.
DIEZ de EL DEBER hizo un recorrido por las entrañas de este escenario, que no solo es motivo de orgullo del equipo ‘Rayados’, sino también de los habitantes de Monterrey, una de las ciudades más futboleras de México.
“Monterrey y su gente”, se lee en las letras gigantes de un letrero en su interior. La expresión es símbolo de unidad de esta región, capital del estado de Nuevo León, que además de vibrar con el fútbol también lo hace con actividades culturales en los alrededores.
Existe una especie de boulevar, que según los funcionarios se activa en la previa y después de los partidos de fútbol. “Presentan obras de teatros, bailes culturales o simplemente la gente se queda a darse un paseo y comer algo”, dijo Carlos Contreras, uno de los trabajadores del estadio.
La FIFA cerró ayer una serie de tours gratuitos que patrocinó en las últimas semanas. El objetivo del máximo ente del fútbol mundial fue promocionar la Copa del Mundo, que se jugará en este campo, inaugurado en 2015 en la zona de Guadalupe.
Para entusiasmar a los hinchas que llegan desde diferentes partes del mundo, la FIFA colocó la Copa del Mundo en un lugar exclusivo y a la vista de los visitantes. El que ingresa no puede eludir la tentación de posar al lado del codiciado trofeo, que todo jugador profesional quisiera tener en sus manos. No hay restricción para tomar fotografías o realizar videos, dentro y fuera del escenario.
El césped es híbrido y por ahora luce un poco alto en comparación al estadio Tahuichi Aguilera, de Santa Cruz de la Sierra, donde el pasado domingo Bolivia jugó ante Trinidad y Tobago (3-0) antes de trasladarse e instalarse en el Complejo Allende, situado a 67 kilómetros de Monterrey.
Después de 45 minutos, todos los visitantes fueron retirados por los funcionarios del estadio, con la promesa de asistir al choque entre Bolivia y Surinam, por el repechaje mundialista, que será el jueves 26 de marzo.
Juan, uno de los trabajadores, dijo que “Bolivia la tendrá fácil y jugará el Mundial”, presagiando lo que podría ser la alegría más grande de nuestro país en más de tres décadas. La última vez que la selección nacional asistió a la cita futbolística más importante del planeta fue en 1994 en Estados Unidos.
Bolivianos se organizan
Un grupo de residentes bolivianos radicados en Monterrey se reúne semanalmente para jugar fútbol y compartir entre compatriotas. A pocos días del repechaje mundialista, la ilusión crece y ya se organizan para alentar a la selección nacional en el estadio BBVA.
Ellos se reúnen todos los lunes para jugar fútbol, compartir entre compatriotas y mantener vivo el vínculo con su país. Entre risas, partidos y anécdotas, el balón se convierte en la excusa perfecta para sentirse un poco más cerca de casa.
Estas reuniones se han convertido dessde hace algunos años en un punto de encuentro para quienes llegaron a esta ciudad por estudios o trabajo. La cancha, además de ser escenario de partidos amistosos, también funciona como un espacio para fortalecer la comunidad boliviana en tierras mexicanas.
“Ya hace un tiempo que nos juntamos a jugar, compartimos e intentamos recordar nuestras raíces. La mayoría estudió en Monterrey y ahora ya estamos trabajando aquí”, comentó Fabricio, uno de los residentes que forma parte de este grupo de compatriotas.
Sin embargo, en las últimas semanas el ambiente se ha llenado de una emoción especial. La cercanía del repechaje mundialista ha despertado aún más el entusiasmo entre los bolivianos que viven en esta ciudad, quienes siguen con atención cada movimiento de la selección nacional.
Entre partido y partido, el sueño de ver a Bolivia clasificada a la Copa del Mundo se repite en cada charla y se convierte en el principal tema entre quienes, a miles de kilómetros, mantienen intacta la ilusión.
De acuerdo con averiguaciones realizadas por DIEZ, se espera que más de 1.500 bolivianos estén presentes en el ‘Gignate de Acero’ para alentar a la selección nacional en su partido frente a Surinam, que por cierto llegará el fin de semana.
Es así que la comunidad boliviana también juega su propio partido. Con mucha fe, entusiasmo y orgullo por sus raíces. Aunque lejos del terruño esperan gritar los goles de la Verde con la esperanza de celebrar una histórica clasificación al Mundial 2026.