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Los seis entrenadores que se fueron y la mala praxis dirigencial

Jueves, 19 de marzo de 2026 a las 10:19
Los entrenadores despedidos en Bolivia.Foto;Bernardo Vaca

En lo que va del tercer mes del año ya fueron despedidos 6 entrenadores en el fútbol boliviano. Craso error dirigencial.

La dirigencia del fútbol boliviano atraviesa un momento crítico. La inestabilidad institucional y la toma de decisiones apresuradas vuelven a quedar en evidencia con la salida de seis entrenadores en un corto periodo, reflejando una preocupante cultura de inmediatez que atenta contra cualquier intento de proyecto deportivo serio.

En Bolivia, la vida promedio de un director técnico apenas supera los tres meses. Una cifra alarmante que expone una práctica dirigencial marcada por la reacción impulsiva, muchas veces influenciada por la presión de redes sociales y el descontento de los hinchas, antes que por el análisis y la planificación. En este contexto, los procesos pierden valor y los resultados inmediatos se convierten en la única vara de medición.

Los casos recientes lo grafican con claridad: Cleison Ferreira en Real Potosí, Leo Égüez en Nacional Potosí, Joaquín Monasterio en Guabirá, René Hinojosa en Independiente, Diomedes Peña en San Antonio y, más recientemente, Eduardo Villegas en The Strongest. Ninguno logró sostener un proceso que, en la mayoría de los casos, apenas daba sus primeros pasos. Bastaron algunos resultados adversos para cortar de raíz proyectos que requerían tiempo, trabajo y estabilidad.

Este patrón no es casual. Responde a una dirigencia que, en muchos casos, actúa desde la improvisación. Dirigentes que, lejos de sostener una línea institucional, terminan cediendo a la presión externa y toman decisiones en caliente, debilitando la estructura deportiva de sus clubes.

En ese sentido, surge un debate necesario sobre la profesionalización en la gestión. Si bien existen dirigentes con experiencia empírica y un fuerte vínculo con el entorno futbolístico, la falta de formación en áreas clave como gestión deportiva, desarrollo de divisiones inferiores o planificación institucional termina pasando factura. La pasión, por sí sola, ya no alcanza.

Organismos como la CONMEBOL, a través de su programa Evolución, ofrecen capacitaciones orientadas precisamente a mejorar la administración y el manejo integral de los clubes. Sin embargo, los resultados actuales invitan a cuestionar cuánto de ese conocimiento se aplica realmente en el fútbol boliviano.

La constante rotación de entrenadores no solo afecta a los equipos en competencia, sino que también limita el crecimiento de los futbolistas y deteriora la credibilidad de las instituciones. Sin procesos sostenidos, no hay desarrollo posible.

El desafío está planteado. Profesionalizar la dirigencia, respetar los proyectos y entender que el éxito deportivo es consecuencia de la planificación a largo plazo parecen ser tareas pendientes en un fútbol que, hoy por hoy, sigue atrapado en su propia improvisación.

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