Imparable, atrevido y con una personalidad arrolladora. Así se resumió el partido de Fernando Nava ante Japón (0-3) en Tokio, donde el joven atacante recibió constantes patadas y faltas de los nipones, quienes recurrieron al juego brusco para intentar detenerlo.
El delantero de 21 años, formado en la Academia Bolivia 2022 y posteriormente en Brasil —donde pasó por Athletico Paranaense y Santos—, y que actualmente milita en Oriente Petrolero, fue nuevamente el jugador más sobresaliente de la Verde en esta gira asiática.
Nava no solo se mostró participativo, sino que exhibió jerarquía y carácter, convirtiéndose en el futbolista diferente dentro del esquema de Óscar Villegas. Su capacidad para generar peligro y sostener el balón en momentos de presión marcó una notable diferencia.
A lo largo del encuentro, dominó la banda derecha y fue imparable en el uno contra uno. Se animó a encarar, dejó rivales en el camino con habilidad y potencia, y obligó a los defensores japoneses a cometer infracciones fuertes para cortarle el ritmo.
Lo de Nava no es casualidad. El pasado jueves, ante Corea del Sur, también fue la figura más destacada del equipo nacional, y esta vez volvió a ratificar su crecimiento y su madurez futbolística.
Incluso tuvo opciones claras de gol, con remates que pasaron cerca del arco japonés, demostrando que su influencia no se limita solo al desequilibrio, sino también a la generación de ocasiones.
Con la presencia de Nava, la Verde gana rebeldía, personalidad e individualidad, aspectos clave cuando el juego colectivo no fluye. El joven atacante sigue consolidándose como una de las apuestas más firmes del fútbol boliviano de cara al futuro.