Blooming fue el principal perjudicado en el resultado. El empate en casa obliga ahora a la academia cruceña a buscar la clasificación en La Paz, un escenario siempre complejo. Sin embargo, más allá del marcador, el desempeño de Vargas no pasó desapercibido, con sanciones discutibles y cobros inexistentes que, de manera paulatina, fueron empujando al equipo local hacia su propio campo, pese a contar con un plantel mermado.
Una de las jugadas más controvertidas fue la expulsión de Leonel Justiniano. El mediocampista de Bolívar cometió una falta desmedida sobre Guilmar Centella, pero Vargas, ubicado a pocos metros de la acción, mostró inicialmente tarjeta amarilla. Recién tras la intervención del VAR corrigió su decisión y expulsó al jugador, una acción que evidenció dudas en una infracción que, por su gravedad, ameritaba roja directa en cualquier escenario.
Otra situación que generó fuerte reclamo ocurrió al final del primer tiempo. Blooming quedaba mano a mano con el arquero rival para aumentar la diferencia, pero el árbitro decidió finalizar la etapa antes de que se concrete la jugada. Lo llamativo no fue solo el anticipo del pitazo final, sino que el jugador académico ya controlaba el balón y encaraba con dirección al arco.
Bolívar también fue beneficiado en acciones puntuales. El colombiano Daniel Cataño fue amonestado y, pocos minutos después, cometió una falta innecesaria que merecía la segunda tarjeta amarilla y la consiguiente expulsión. Sin embargo, Vargas dejó pasar la acción, generando más malestar en el banco local y en las tribunas.
El juez orureño, además, imprimió un ritmo lento al encuentro, cortando constantemente el juego con infracciones menores. Si bien el partido fue accidentado por las condiciones del campo de juego, afectado por la lluvia, las interrupciones constantes impidieron la fluidez y elevaron el nivel de tensión.
Al final del compromiso, la bronca fue generalizada. Los hinchas expresaron su descontento con silbidos e insultos, mientras que jugadores y cuerpo técnico de Blooming tampoco ocultaron su malestar. Una vez más, Gery Vargas fue cuestionado por su desempeño en una instancia decisiva.