El fútbol boliviano fue tendencia internacional, aunque no por las razones esperadas. El partido entre Blooming y Bolívar, jugado el sábado en el estadio Real Santa Cruz, terminó en escándalo: siete expulsiones, ocho amonestados, reclamos, empujones y un ambiente de tensión que dio la vuelta al mundo.
La fuerte lluvia que cayó antes del encuentro dejó la cancha en condiciones precarias. El balón apenas rodaba y los jugadores debían sortear charcos y barro. La situación derivó en un partido áspero, con pierna fuerte y continuas discusiones. El árbitro Jordy Alemán se vio desbordado y terminó mostrando tarjetas rojas a tres jugadores de Bolívar y cuatro de Blooming.
La noticia no tardó en cruzar fronteras. Portales deportivos de varios países —entre ellos ESPN Deportes— replicaron lo ocurrido, sorprendidos por la cantidad de expulsiones. “¿Fútbol o lucha libre?”, titularon algunos medios internacionales al difundir imágenes del enfrentamiento y de la trifulca que detuvo el encuentro por varios minutos.
Las redes sociales también estallaron con memes, comentarios y críticas hacia el espectáculo que ofrecieron ambos equipos. Muchos usuarios calificaron el encuentro como “un ring de boxeo bajo la lluvia”, mientras otros destacaron la falta de control arbitral y las condiciones del campo.
Aunque Bolívar se llevó la victoria por 1-2, el resultado quedó en segundo plano. El partido pasará a la historia no por el marcador, sino por haberse convertido en un fenómeno viral que exhibió el costado más polémico del fútbol boliviano ante los ojos del mundo.