La Federación Boliviana de Fútbol (FBF) debe regirse estrictamente por su Estatuto Orgánico vigente, ya que cualquier acto administrativo realizado bajo un nuevo Estatuto no aprobado podría ser considerado nulo de pleno derecho.
Así lo hace conocer el Ministerio de la Presidencia, a través del Viceministerio de Autonomías, que envió una carta al presidente de la FBF, Fernando Costa Sarmiento, informándole sobre el estado del trámite de adecuación de la Personalidad Jurídica de la entidad y el proceso de revisión conforme al procedimiento establecido en la normativa vigente.
En la misiva se aclara, además, que el Viceministerio de Autonomías no tiene atribuciones para pronunciarse sobre el funcionamiento interno de la Federación. Sin embargo, precisa que la FBF debe conducirse bajo el Estatuto Orgánico ya aprobado por la autoridad competente.
El actual presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, Fernando Costa, fue elegido bajo estatutos antiguos que arrastran observaciones de fondo y que, hasta la fecha, no han sido subsanadas. Esta situación abre un serio cuestionamiento sobre la validez de su mandato y de las decisiones que se toman en el seno de la entidad matriz del fútbol nacional.
De acuerdo con fuentes del ámbito jurídico-deportivo, si la FBF no actualiza su Estatuto y no adecua su normativa a lo que establece la legislación vigente, todas las actuaciones que se lleven adelante, incluidos congresos, resoluciones y elecciones, podrían ser consideradas nulas de pleno derecho. Un escenario que no solo debilita la institucionalidad, sino que también pone en riesgo la estabilidad del balompié boliviano.
El tema no es menor. Desde la FIFA se advierte que las federaciones que no actualicen sus estatutos conforme a las normativas internacionales corren el riesgo de ser sancionadas, lo que podría derivar incluso en una suspensión internacional y la inhabilitación para participar en torneos como los Mundiales, la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana.
La situación genera preocupación en el entorno del fútbol boliviano, que observa con atención los pasos administrativos de la dirigencia, en un contexto ya marcado por conflictos, deudas e incertidumbre institucional.
Diez consultó a fuentes de la FBF, pero no hubo respuesta oficial respecto a la carta enviada por el Viceministerio de Autonomías.