San Matías es zona roja del narcotráfico. En este punto se desarrolla un canje ilegal diferente a lo que sucede en la frontera con Chile. En Brasil, concretamente en el estado de Mato Grosso, los robos de vehículos se producen todos los días.
Esos motorizados llegan al límite con Bolivia y ahí son cambiados por droga. Las mafias del narcotráfico llegan a esa zona con cocaína producida en la selva peruana. En Santa Cruz y Beni cristalizan la sustancia y ese producto también es llevado a la frontera. La calidad del estupefaciente determinará el tipo de vehículo que se cambiará.
Según un informe de inteligencia al que tuvo acceso EL DEBER, por lo general son motorizados robados en suelo brasileño los que se canjean en la frontera. Existen vehículos de marcas costosas, pero también económicos.
Los kilos de cocaína y la calidad hacen el modelo del auto. “En esta zona (San Matías) existe el trueque de sustancias controladas por vehículos de lujo y económicos que fueron robados en el estado brasileño de Mato Grosso. Los motorizados ingresan por la frontera por vías ilegales y luego llegan a San Matías, donde se hace el canje. Después, los vehículos son enviados a diferentes partes del oriente”, dice parte del informe de inteligencia.
Zona roja En octubre del año pasado, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, informó que en San Matías se logró identificar a una organización “pequeña” de narcotráfico de Brasil que tiene conexión con clanes familiares y autoridades locales de ese municipio.
La autoridad detalló que esa mafia no solo se dedica al tráfico ilícito de drogas, sino también al lavado de activos y a otras actividades conexas. Una de ellas es el trueque de motorizados por droga. Cáceres es la ciudad brasileña más cercana a San Matías. En este punto se reúnen las mafias de ese país y llevan los vehículos robados a Bolivia.
En estas acciones no actúan los jefes de los clanes, sino emisarios contratados de hacer el negocio. Luego del canje, la droga es llevada a puntos más habitados en Brasil y se presume que es para que las organizaciones criminales Comando Vermelho y Primer Comando Capital (PCC) puedan subsistir.
Estas mafias se pelean por ingresar sus tentáculos a zonas fronterizas bolivianas, entre ellas la ciudad de San Matías. En este caso, los vehículos robados en Brasil son utilizados en Bolivia como transporte público y, la mayoría, tienen placas clonadas y son ofertados en ciudades grandes del oriente boliviano.
El tema de los autos robados ocasionó hace un tiempo un roce diplomático. En Bolivia legalizaban los vehículos siniestrados. Luego, el Gobierno devolvió a Brasil en varias oportunidades motorizados robados.