"Me vacuné para dar el ejemplo, es una vacuna común y corriente como otras, lo hice porque todo se tergiversó mucho, se contaminó, entró la parte política, más el miedo, la ignorancia, fue una mezcla de cosas, dijo Mauricio Quezada, especialista en medicina interna del domo de cuidados intensivos (UTI) para pacientes Covid-19, del Hospital Japonés.
Quezada fue uno de los diez voluntarios que recibieron la primera de dos dosis de la vacuna rusa Sputnik V, y dice que no presentó grandes efectos adversos, solo dolor en el hombro, en el lugar del pinchazo, un poco de cansancio y dolor de cabeza, muy leve, que se resolvió con Ibuprofeno, dijo.
El internista aseguró que se sintió privilegiado al ser uno de los primeros en vacunarse, ya que en su familia son médicos su padre, su esposa, su suegra, quienes tienen que esperar para ser inmunizados.
Quezada ya pasó por el Covid-19, así que prefirió prevenir un segundo contagio. Tomé la decisión porque no quiero que se mezcle el tema científico con el político. Todos necesitamos inmunizarnos, exhortó.
Sandra Ríos, responsable de las enfermeras del domo UTI Covid-19 del Japonés, fue la primera boliviana en recibir la vacuna contra el Sars-CoV-2. Contó a EL DEBER que todos los vacunados estuvieron monitoreándose para evaluar si presentaban efectos adversos notorios, cosas que no sucedió.