Los estantes de algunas cadenas de farmacias están llenos de alcohol en gel. La variedad es incluso más grande que antes de la cuarentena. Hay combinaciones con áloe vera para cuidar las manos, neutro, con olor a frutilla, con toques marinos, con glicerina, alcohol al 70%, al 90% y hasta espray.
Hay de fabricación boliviana, peruana o colombiana. También en las redes se ofrece alcohol con glicerina en envases de un litro y hasta de diez litros.
El problema son los barbijos. Solo se venden cinco por persona y algunos, "los más gruesitos, cuestan cuatro bolivianos. Se consiguen lavables por cinco bolivianos, pero la tela luce tan delgada que no generan confianza. Además, tampoco tienen ninguna marca especial en el envase, que es una bolsita de plástico sellada con calor como único toque de sofisticación. Por supuesto, carece de toda referencia a alguna prueba de idoneidad.
Según Gabriel Crespo, ejecutivo de Farmacorp, en algún momento vendieron barbijos de triple capa de tela lavables y planchables, recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Ya se acabaron. Solo quedan los barbijos normales y descartables. Desde el principio de la cuarentena, en esta cadena vieron que se incrementó la venta de vitamina C, multivitamínicos y echinacea. Hay un leve repunte en la demanda por antigripales, así como en los termómetros. En Trinidad escasean los barbijos, pero según responde el ejecutivo de Farmacias Chávez, Leonardo Salvatierra, es complejo conseguirlos. Por eso se sigue vendiendo de manera limitada a los clientes. Hay proveedores nacionales y de ellos estamos consiguiendo para abastecer a la población. En estos días haremos llegar más barbijos a Trinidad para cumplir con el abastecimiento", dice. Los guantes de látex pueden conseguirse hasta en las redes sociales. Lo mismo ocurre con gorros desechables, cubrecalzados y barbijos de tela galleta.