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La pandemia puede ser una oportunidad para repensar las ciudades.
Covid-19 ha golpeado duro a toda la sociedad.
Una víctima colateral de la pandemia actual son las acciones dirigidas a manejar la crisis climática. Esto se evidencia, por ejemplo, en el aplazamiento de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático COP26.
Las ciudades pueden ser el problema, pero también la solución.
La pandemia de Covid-19 requiere un gran paquete de estímulos financieros que genere oportunidades para el cambio. No podemos simplemente continuar actuando de la manera en que lo hacíamos.
Cualquier paquete de estímulos debe ser integral y no solo incluir requisitos e indicadores para la economía, sino también para la equidad, la sostenibilidad, la habitabilidad y la salud.
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Tras la pandemia, no podemos simplemente continuar actuando de la manera en que lo hacíamos.
Solo la contaminación del aire exterior mata a 9 millones de personas al año, un número que podría reducirse significativamente con una mejora de la calidad del aire como la registrada durante el confinamiento.
Un estudio reciente de evaluación del impacto para la salud en Barcelona ha revelado que alrededor del 20% de la mortalidad prematura se debe a factores relacionados con planificación urbana subóptima y transporte.
Las ciudades también son grandes emisoras de CO2, uno de los principales factores detrás de la crisis climática.
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Medidas para una ciudad habitable y saludable
Las ciudades pueden ser el problema, pero también la solución.
Según datos de Naciones Unidas, el 55% de la población mundial vive en áreas urbanas.
Como parte de cualquier paquete de estímulos, las ciudades podrían y deberían tomar medidas para convertirse en ciudades neutras de carbono, más habitables y más saludables al cambiar sus prácticas actuales de planificación urbana y de transporte.
Algunas de esas medidas son las siguientes:
1. Cambios en el uso del suelo
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Se debe buscar un mejor diseño que incluya conectividad e infraestructura para ir en bicicleta y caminar.
Para abordar esta cuestión, se deben considerar varios problemas:
La alta densidad de población conlleva a menudo desplazamientos cortos porque el origen y el destino del viaje se encuentran próximos.
Es importante tener diversidad, que se caracteriza por una mezcla de casas, tiendas, escuelas y lugares de trabajo en un área.
Además, se debe buscar un mejor diseño que incluya conectividad e infraestructura para ir en bicicleta y caminar. Esto conduce a un mayor uso de la bicicleta, los traslados a pie y en transporte público y reduce el uso del automóvil.
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Por ejemplo, en Barcelona se ha propuesto un nuevo modelo urbano.
Se podrían prevenir casi 700 muertes prematuras al año.
2. Reducir la dependencia del auto
Se estima que hay alrededor de 1.000 millones de automóviles en el mundo.
Actualmente hay alrededor de 1.000 millones de automóviles en el mundo y es probable que este número aumente.
El coche eléctrico y el autónomo se plantean como solución a la contaminación del aire y el ruido, pero no solucionan la falta de actividad física y siguen ocupando gran cantidad de espacio público.
Una gran cantidad de viajes en coche (hasta el 50%) cubren menos de 5 kilómetros de distancia y podrían recorrerse fácilmente con otros modos de transporte como la bicicleta.
La bicicleta tiene muchas ventajas: reduce la mortalidad prematura, combina el transporte y el deporte, no causa contaminación atmosférica ni acústica, no emite CO₂, utiliza mucho menos espacio que el automóvil y los ciclistas tienden a ser más felices.
Un estudio reciente en 167 ciudades de Europa encontró que podrían evitarse más de 10.000 muertes prematuras anualmente si el modelo de bicicletas compartidas creciera un 25%.
Sin embargo, el ciclismo tiene requisitos previos importantes, como la disponibilidad de infraestructura segura, incluidos los carriles de bicicleta segregados.
3. Los espacios verdes de las ciudades
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Si los árboles son beneficiosos para la salud... ¿por qué no hay más de ellos en las ciudades?
Los jardines de las ciudades tienen beneficios obvios, como la reducción de la contaminación, la mitigación del calor y el ruido, la captación de CO₂ y la compensación de las emisiones de carbono.
Detrás de todos estos efectos hay beneficios para la salud: una esperanza de vida más larga, menos problemas de salud mental, un mejor funcionamiento cognitivo, un mejor estado de ánimo y bebés más sanos.
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Se busca un modelo de ciudad sostenible, habitable y saludable.
Lo que puede faltar en muchas ciudades es probablemente un concepto de lo que es una ciudad sostenible, habitable y saludable, y cómo aplicarlo en los protocolos de actuación.
No hay ninguna receta que marque cuáles son los ingredientes de esa ciudad y cómo prepararla. Pero se necesita con urgencia.
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Varias ciudades tienen el objetivo de prescindir totalmente de los autos.
5. Fomentar la participación ciudadana
Para mejorar las ciudades se necesita la colaboración de todos.
Es necesario involucrar a la comunidad y a los ciudadanos en cualquier desarrollo de planificación urbana y de transporte para poder tener un enfoque ascendente.
El proyecto Ringland en Amberes (Bélgica) ha adoptado un enfoque interesante y novedoso.
Es una iniciativa de 6 billones de euros de inversión que propone un modelo de desarrollo urbano sostenible a gran escala centrándose en un rediseño completo de la red de carreteras en la ciudad.
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6. Colaboración, liderazgo e inversiones
Las ciudades han tomado la delantera en sostenibilidad y crisis climática y están más interconectadas que nunca.
Mejorar las ciudades actuales requiere de una colaboración entre urbanistas y planificadores de transporte, arquitectos, expertos en educación y profesionales de la salud, por nombrar algunos.
El liderazgo y la inversión adecuados son esenciales. Los alcaldes y sus equipos deben tomar la iniciativa y realizar inversiones directas que beneficien los diferentes aspectos en las ciudades.
Desafortunadamente, con demasiada frecuencia encontramos una falta de liderazgo y enfoque en las ciudades.
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Sin embargo, hay algunos ejemplos positivos.
Es importante que tengamos un enfoque holístico de nuestras ciudades.
Las ciudades son sistemas complejos y para abordar sus desafíos necesitamos enfoques sistemáticos que tengan en cuenta muchos factores diferentes.
Se requiere un esfuerzo para instalar este tipo de pensamiento y acción que cumple muchos requisitos, pero también tiene en cuenta los bucles de retroalimentación.
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En cualquiera de las medidas propuestas, debe considerarse la equidad.
Finalmente, sabemos que los riesgos ambientales y los factores de estilo de vida, y por lo tanto la salud, a menudo no se distribuyen equitativamente en las ciudades.
Vemos gradientes de esperanza de vida y parte de ellos puede explicarse por estos factores diferenciales. En cualquiera de las medidas propuestas, debe considerarse la equidad.
En conclusión, una mejor planificación urbana y de transporte puede conducir a ciudades neutras en carbono, más habitables y más saludables.
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