El 10 de mayo se cumplieron seis meses desde la renuncia de Evo Morales a la Presidencia. El país ahora está centrado en combatir la crisis sanitaria del Covid-19, mientras que el MAS presiona para que haya nuevas elecciones generales.
A las 16:51 del domingo 10 de noviembre, en medio de una dura convulsión social por el fraude en los comicios del 20 de octubre, el líder cocalero anunció su dimisión desde el Trópico de Cochabamba.
Tras medio año de ese hecho, el exmandatario sigue con su activismo político, desde su refugio en Argentina, país al que arribó el 12 de diciembre, un mes después de haber dejado territorio nacional y luego de una corta estadía en México.
“A seis meses del golpe de Estado, #Bolivia no solo está paralizada sino que retrocede, vuelve a tiempos neoliberales con más desempleo, pobreza, corrupción, nepotismo, judicialización de la protesta, persecuciones y violación a libertad de expresión. Renace el fascismo y el racismo” (sic), escribió en las últimas horas Morales.
Su partido presiona para que haya nuevas elecciones, al grado de haber aprobado y sancionado en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) una ley que obliga al Tribunal Supremo Electoral (TSE) a organizar la votación en un plazo no mayor a los 90 días, desde el 3 de mayo.