Nos complace anunciar que la insulina es gratis ahora.
Teniendo en cuenta que la farmacéutica Eli Lilly vende el vial de insulina a $us 275, es comprensible que el anuncio realizado en Twitter el pasado viernes tuviera una gran repercusión en la red social y más allá de ella.
Solo había un problema: la cuenta desde la que se hizo el anuncio, que contaba con el tick azul que hasta ahora certificaba que la identidad de ese usuario había sido comprobada por Twitter, era falsa.
Alguien había creado la cuenta y, haciendo uso de las nuevas normas introducidas en Twitter por Elon Musk, pagó los $us 7,99 que ahora cuesta esa verificación para hacerse pasar por la farmacéutica estadounidense.
El mensaje acumuló cerca de 11.000 me gusta antes de ser suspendida.
La broma le ha costado a Eli Lilly millones de dólares en pérdidas, ya que al día siguiente sus acciones se desplomaban un 4,3%.
Los daños reputacionales son más difíciles de calcular, pero quizás sean incluso más profundos.
Eli Lilly, esta vez desde su cuenta real, tuvo que salir a desmentir la información, provocando una marea de críticas entre los usuarios y los comentaristas por el precio al que cobra una terapia vital para las personas diabéticas.
Cerca de 7 millones de personas padecen diabetes en EE.UU., el país con los precios más altos de el mundo para este medicamento, que puede costar unos $us 1.000 mensuales a aquellos que no cuentan con un seguro privado.
Pedimos disculpas a quienes recibieron un mensaje engañoso de una cuenta falsa de Lilly, tuiteó la compañía, indicando cuál era la cuenta oficial.
Uno de los que reaccionaron a este mensaje fue el senador demócrata Bernie Sanders, defensor de una sanidad pública en EE.UU: Seamos claros. Eli Lilly debería disculparse por aumentar el precio de la insulina en más del 1.200% desde 1996 hasta los $us 275, mientras que cuesta menos de $us 10 producirla. Los inventores de la insulina vendieron sus patentes en 1923 por $us 1 para salvar vidas, no para hacer al CEO de Eli Lilly obscenamente rico.
https://twitter.com/BernieSanders/status/1591167058917478400
Otros casos
Hasta ahora, quien quisiera hacerse con ese tick o palomita azul junto a su nombre, debía probar ante la compañía su identidad.
Sin embargo, con el lanzamiento de Twitter Blue, un nuevo servicio de suscripción premium que por el momento solo estaba disponible para dispositivos de Apple en EE.UU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido, los usuarios que quisieran podían pagar $us 7,99 mensuales para recibir esta marca, además de otras funcionalidades extra.
Para ello solo tenían que aportar una identificación de Apple y un número de teléfono.
Numerosos expertos habían advertido de los peligros de que Twitter Blue acabara convirtiéndose en un refugio de timadores, algo que, al menos en sus primeros días, parece haberse hecho realidad.
El alcance del problema empezó a vislumbrarse el mismo miércoles, cuando se puso en marcha la herramienta.
Twitter tuvo que suspender decenas de cuentas falsas, entre ellas algunas que se hacían pasar por el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, el presidente Joe Biden y su antecesor Donald Trump, o el exprimer ministro británico Tony Blair.
En un caso, una cuenta falsa en nombre de la candidata republicana por Arizona, Kari Lake, reconoció la victoria de su oponente demócrata, cuando en realidad el recuento, muy ajustado, aún no había finalizado. Twitter tardó horas en retirar la cuenta.
https://twitter.com/ariehkovler/status/1591000913380098048
Refugio de conspiracionistas
Twitter había eliminado previamente las insignias de verificación de las cuentas de Kessler y Spencer después de la manifestación violenta hace cinco años.
Los investigadores también detectaron una variedad de cuentas con marcas azules compradas utilizando imágenes generadas por inteligencia artificial de personas falsas.
Esto preocupa especialmente ya que este tipo de cuentas, comúnmente denominadas bots, son utilizadas a menudo por Estados extranjeros con el objetivo de influir en los acontecimientos políticos de otros países.
https://twitter.com/conspirator0/status/1590849672574558208
La BBC contactó a Twitter, pero no recibió respuesta.