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“Tuve adicción a las redes sociales y ahora estoy demandando a las grandes compañías tecnológicas”

Martes, 21 de noviembre de 2023 a las 12:54

Por Redacción

Taylor Little, de 21 años, hace parte de una gran demanda contra cuatro gigantes tecnológicas que alega que el diseño de las redes sociales es nocivo para los menores.
BBC
Taylor Little dice que, desde los 11 años, vio material gráfico en las redes sociales sin ningún tipo de advertencia.

Cientos de familias están demandando a algunas de las empresas tecnológicas más grandes del mundo porque, según afirman, exponen deliberadamente a los niños a productos nocivos. Una de las demandantes explica por qué se enfrenta al poder de Silicon Valley.

Taylor Little tiene 21 años y utiliza pronombres neutros.

Me vi literalmente atrapada por la adicción a los 12 años. Y no recuperé mi vida en toda mi adolescencia.

Su adicción eran las redes sociales, y eso la llevó a varios intentos de suicidio y años de depresión.

Describe a las empresas tecnológicas como grandes monstruos malvados.

En su opinión, las empresas ponen conscientemente en manos de los niños productos altamente adictivos y perjudiciales.

Por eso Taylor y cientos de familias estadounidenses están demandando a cuatro de las mayores empresas tecnológicas del mundo.

Diseño nocivo

La demanda contra Meta (propietaria de Facebook e Instagram), TikTok, Google y Snap Inc (propietaria de Snapchat) es una de las más grandes jamás presentadas contra Silicon Valley.

Entre los demandantes hay familias comunes y corrientes, y distritos escolares de todo Estados Unidos.

Alegan que las plataformas son perjudiciales por su diseño.

Los abogados de las familias creen que el caso de la estudiante británica de 14 años Molly Russell es un ejemplo importante de los daños potenciales a los que se enfrentan los menores.

El año pasado los abogados de la adolescente siguieron por videoconferencia desde Washington la investigación sobre la muerte de esta, en busca de pruebas que pudieran utilizar en la demanda estadounidense.

El nombre de Molly se menciona una docena de veces en la demanda principal interpuesta ante una corte de California.

La semana pasada, las familias del caso recibieron un importante espaldarazo cuando un juez federal dictaminó que las empresas no podían ampararse en la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que protege la libertad de expresión, para bloquear la demanda.

El juez también dictaminó que la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que establece que las plataformas no son editoriales, no otorga a las empresas una protección general.

El juez dictaminó que, por ejemplo, la falta de una verificación de edad robusta y unos controles parentales deficientes, según argumentan las familias, no son cuestiones de libertad de expresión.

Los abogados de las familias calificaron la decisión como una victoria significativa.

Las empresas aseguran que las acusaciones no son ciertas y tienen intención de defenderse con contundencia.

“Era como tener síndrome de abstinencia”

BBC
Taylor describió a la BBC el impacto de ver material relacionado con la imagen corporal y los trastornos alimenticios.

Taylor, que vive en Colorado, cuenta que antes de tener su primer smartphone era una persona deportista y extrovertida, que participaba en danza y teatro.

Si me quitaban el teléfono, era como tener síndrome de abstinencia. Era insoportable. Literalmente, cuando digo que era adictivo, no quiero decir que me creara un mal hábito. Quiero decir que mi cuerpo y mi mente lo ansiaban.

Taylor recuerda la primera notificación de redes sociales en la que hizo clic.

Era la página personal de autolesiones de alguien, que mostraba imágenes gráficas de heridas y cortes.

Cuando tenía 11 años, hice clic en una página y me apareció eso sin ninguna advertencia. No, no lo busqué. No lo pedí. Todavía puedo verlo. Tengo 21 años y todavía puedo verlo.

Taylor también lidió con contenidos relacionados con la imagen corporal y los trastornos alimentarios.

Era como una secta. Se sentía como una secta. Te bombardean constantemente con fotografías de un cuerpo que no puedes tener sin morir.

No puedes escapar de eso.

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