El primer intento de terminar con las protestas en Colombia terminó en fracaso.
Una reunión de más de tres horas celebrada este lunes entre el presidente colombiano Iván Duque y el Comité Nacional del Paro, que lidera las movilizaciones, terminó sin que se alcanzara ningún acuerdo.
No se ha mostrado empatía con las víctimas. Hemos exigido que se pare la masacre, que se pare la violencia oficial y privada contra las personas que están ejerciendo el derecho legítimo a la protesta, dijo Francisco Maltés, integrante del Comité Nacional del Paro, tras finalizar el encuentro en la Casa de Nariño, la sede de la presidencia de Colombia.
La de este lunes era el punto de partida de una ronda de diálogos organizada por Duque con varios sectores para tratar de aplacar la grave crisis que vive el país.
Desde que empezaron las protestas a finales de abril y hasta la noche del viernes 7 de mayo, habían muerto 27 personas, según la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo. De esas muertes, 11 están ligadas directamente con las protestas, siete están en verificación y nueve que no tienen relación con las protestas, según ambas instituciones.
La ONG Temblores, por su parte, eleva la cifra de muertos a 47.
Los organizadores del paro anunciaron una nueva movilización para el próximo 12 de mayo.
El diálogo, único camino
Por Daniel Pardo, corresponsal de BBC News Mundo en Colombia
La reunión del lunes con el Comité del Paro era la más importante de todas las que organizó Duque como parte de las negociaciones para mitigar la crisis. Los más optimistas esperaban que se sentaran las bases para acabar con los bloqueos, el desabastecimiento y los paros. Pero que apareciera siquiera un atisbo de solución era, de entrada, ilusorio. Incluso los líderes del Paro ya habían manifestado que sus expectativas eran bajas, basados en las mismas mesas de negociación que en 2019, con protestas menos violentas y una situación no tan grave, arrojaron pocos resultados. Antes de la reunión con Duque, de hecho, el Paro ya había convocado una marcha para el miércoles. El problema es que un diálogo con resultados concretos es probablemente la única forma pacífica de acabar con la crisis. De lo contrario, la represión policial y la violencia de las partes se puede prolongar.
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