Una madre del norte de Nigeria está visiblemente alterada mientras abraza a su hijo de dos años, que tiene quemaduras y la piel descolorida en la cara y las piernas. La mujer, de 32 años, utilizó productos para blanquear la piel de sus seis hijos, presionada por su familia, con unos resultados de los que ahora se arrepiente profundamente. Fátima, cuyo nombre se ha cambiado para proteger la identidad de su familia, dice que una de sus hijas se cubre la cara siempre que sale a la calle para ocultar sus quemaduras. Otra quedó con la piel más oscura que antes, con un círculo pálido alrededor de los ojos, mientras que una tercera tiene cicatrices blanquecinas en los labios y las rodillas. Su hijo pequeño aún tiene heridas supurantes, pues su piel está tardando mucho en curarse. "Mi hermana tuvo hijos de piel clara, pero los míos son más morenos. Me di cuenta de que mi madre favorecía a los hijos de mi hermana en detrimento de los míos por su tono de piel y eso hirió mucho mis sentimientos, dice Fátima. BBC La mujer relata que utilizó cremas que compró en un supermercado local de Kano, una ciudad al norte del país y la segunda más poblada, sin prescripción médica. Al principio pareció funcionar. La abuela se encariñó con los hijos de Fátima, que entonces tenían entre dos y 16 años. Pero entonces aparecieron las quemaduras y las cicatrices. El blanqueamiento o aclaramiento de la piel, también conocido como decoloración en Nigeria, se utiliza en distintas partes del mundo por razones cosméticas, aunque éstas suelen tener profundas raíces culturales. En Nigeria, las mujeres utilizan productos para blanquear la piel más que en ningún otro país africano: el 77% los usa regularmente, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Congo-Brazzaville la cifra es del 66%, en Senegal del 50% y en Ghana del 39%. Las cremas pueden contener corticoesteroides o hidroquinona, que pueden ser perjudiciales si se usan en cantidades elevadas, y en muchos países sólo se pueden obtener con receta médica. Otros ingredientes utilizados a veces son el mercurio, un metal venenoso, y el ácido kójico, un subproducto de la fabricación del sake, la bebida alcohólica japonesa. La dermatitis, el acné y la decoloración de la piel son posibles consecuencias, pero también trastornos inflamatorios, intoxicación por mercurio y daños renales. Según la OMS, la piel puede volverse más fina, por lo que las heridas tardan más en cicatrizar y es más probable que se infecten.Una crisis sanitaria