Y llegó el día de Fordo. Desde que Israel inició su actual campaña militar contra Irán con la justificación de que el régimen de los ayatolás estaba cerca de lograr una bomba atómica, el nombre de esta instalación nuclear iraní ha venido ocupando los titulares de los medios en todo el mundo. La planta de enriquecimiento de uranio es considerada la joya de la corona del controvertido programa nuclear de la nación persa, pero, hasta ahora, se había librado de los ataques israelíes. ¿Por qué no había sido objetivo de las bombas y de los misiles que Israel viene lanzando desde hace diez días contra su archienemigo iraní? Por su ubicación. Fordo fue construida varios metros bajo tierra sobre cordillera montañosa cerca de la ciudad de Qom, a unos 96 kilómetros al sur de la capital, Teherán, lo cual la hacía casi inalcanzable para las armas israelíes, pero no para las de Estados Unidos.