Neisi Dajomes y Tamara Salazar no sólo comparten el hito de haber logrado medallas para Ecuador en los Juegos Olímpicos de Tokio.
La dos mujeres, levantadoras de pesas, lo hicieron con un colorido pañuelo, cintillo o turbante que recogía su pelo rizado. Un accesorio que más allá de la comodidad ha sido visto en Ecuador como un símbolo para reivindicar el éxito de las mujeres negras.
Tras el triunfo de Dajomes, la primera mujer en la historia en dar un oro a Ecuador, la única mujer afroecuatoriana en la Asamblea Nacional (Parlamento), Paola Cabezas, escribió en su red social lo que su sobrina le dijo al ver a Dajomes en Tokio: Tía, la campeona tiene nuestro pelo.
https://twitter.com/PaolaCabezasC/status/1421936696908734474
El tuit tiene una historia, le dice Cabezas a BBC Mundo desde Quito.
Esto va mucho más allá de un tema estético y se incluye en lo que Cabezas llama una discriminación sistémica:
El sistema excluye a las personas negras, las empuja a sectores donde no hay agua, donde no hay luz, donde no hay acceso de transporte; las mujeres afroecuatorianas tienen a vivir en sectores urbano-marginales y -con la pandemia- son las que más se han quedado sin un empleo adecuado.
La poeta afrodescendiente Yuliana Ortiz recuerda a BBC Mundo que ella no pudo trabajar con su cabello afro:
Cuando trabajaba como profesora de Literatura en un colegio de secundaria no me dejaban ir con el cabello suelto, porque para ellos era estar despeinada. A veces a una mujer negra no la dejan usar trenzas porque se asocia lo negro a lo festivo. Nuestros símbolos, que pertenecen a nuestra cotidianeidad, son siempre asociados con lo carnavalesco.
Jaqueline Gallegos, del colectivo Afrocomunicaciones, que intenta llevar las voces del pueblo negro a los medios de comunicación, señala que es muy difícil encontrar a una mujer negra con esa estética, con ese cabello en dichos medios.
Para la asambleísta Cabezas, quien comenzó su carrera como periodista, que su sobrina menor vea su propio cabello afro en una campeona olímpica, puede cambiar estos patrones:
La gente necesita tener nuevos referentes y los medios de comunicación en Ecuador quedan debiendo mucho en ese sentido; las niñas, por ejemplo, si quieren ser periodistas, se preguntan cómo van a ser periodistas con esa nariz, con esa boca, con ese pelo, porque se construyen estándares de belleza que deben romperse.
Cintillos no, turbantes sí
El 3 de agosto, ante las repercusiones generadas por los moños, o cintillos, o lazos, o pañuelos que llevaron Dajomes y Salazar en las pruebas olímpicas, Gallegos escribió en Twitter que no se trataba de nada de eso, sino de turbantes.
https://twitter.com/Afrocomunicate/status/1422531187998924820
https://twitter.com/genestefa/status/1421834042299801604
La situación de provincias amazónicas como Pastaza, donde nació Dajomes, tampoco es muy diferente.
https://twitter.com/DONSHKA/status/1422423604185157637
Para nosotros tiene mucho más valor que simplemente contar las medallas y ver qué lugar ocupamos en el medallero, dice la activista Jaqueline Gallegos, y añade:
Lo que yo sé de mí y de mi cultura lo he tenido que aprender por fuera de todo este sistema de educación formal. Y cuando veo a Neisi y veo a Tamara, sé quiénes son: son esas mujeres que nadie va a someter y pienso que está en la sangre. Venimos de resistir todo el tiempo y tal vez no estaríamos hablando de esto si ellas no ganan una presea.
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https://www.youtube.com/watch?v="4GPaLOBW76k