Un supremacista blanco, que posteriormente renegó de esas ideas, se convirtió este martes en el primer ejecutado por orden federal en Estados Unidos en 17 años.
Se trata de Daniel Lewis Lee, condenado en 1999 por la tortura y asesinato tres años antes de tres miembros de una familia.
Las autoridades de la prisión federal de Terre Haute (Indiana) ejecutaron a Lee este martes mediante una inyección letal, después de que la Corte Suprema estadounidense anulara la objeción de una jueza al procedimiento usado en la aplicación de la pena capital.
Diversas ejecuciones habían sido inicialmente retrasadas por el fallo de la magistrada, que consideraba que la droga utilizada aún enfrentaba desafíos legales.
Los prisioneros argumentaron que las inyecciones letales constituyen un castigo cruel y insólito. Pero la Corte falló que las ejecuciones podían seguir su curso.
Ley y orden, escribió el presidente Donald Trump en su cuenta de Twitter poco después de que se conociera la decisión de la Corte.
https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1282892191082385408
Quién era Daniel Lewis Lee
Los habían tirado a un lago con piedras para que se hundieran.
Los medios estadounidenses describen a Lee como un supremacista blanco que posteriormente renegó de sus vínculos con ese movimiento.
Según los periodistas presentes en la ejecución, Lee mantuvo su inocencia hasta el final.
El estadounidense había defendido que el juez en su juicio en Arkansas pasó por alto pruebas de ADN que supuestamente probaban que estaba en otro punto del país en el momento de los asesinatos, recoge el diario The New York Times.
Lee, con tatuajes nazis en el cuello, se introdujo en el movimiento supremacista blanco a través de un amigo violento durante su juventud, que pasó entre internados religiosos, hospitales psiquiátricos y centros de detención juvenil, según recogía el periódico el pasado octubre.
El estadounidense estuvo sin rumbo en la viciosa periferia de grupos de cabezas rapadas antes de conocer a Kehoe, el otro condenado por el crimen.
Juntos llevaron a cabo planes antigubernamentales, Kehoe como autor intelectual y Lee, tal y como lo describió un fiscal en el juicio, como su perro fiel, informaba el diario desde Arkansas.
Earlene Peterson, cuyos hija, nieta y yerno fueron torturados y asesinados por Lee y Kehoe, se había opuesto a la ejecución, pese a no poner en duda su culpabilidad.
Peterson, de 81 años, dijo que quería que le conmutaran la pena capital por cadena perpetua, la misma condena que recibió su cómplice.
Ejecuciones federales o estatales, ¿cuál es la diferencia?
Bajo el sistema judicial estadounidense, los delitos pueden ser juzgados en cortes federales (a nivel nacional) o cortes de cada estado, a nivel regional.
Determinados delitos, como falsificación de moneda o robo de correo, son automáticamente procesados a nivel federal, ya que son casos en los que EE.UU. es una parte involucrada, o aquellos delitos que implican violaciones constitucionales.
Otros pueden ser procesados en cortes federales según la gravedad de los mismos.
La pena capital fue ilegalizada a nivel federal y regional por un fallo de la Corte Suprema de 1972.
No obstante, otra decisión de la Corte de 1976 permitió a los estados restablecer la condena a muerte y en 1988 el gobierno aprobó una legislación que permitió la imposición de esta pena a nivel federal.
Según datos recogidos por el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, 78 personas fueron sentenciadas a muerte en casos federales entre 1988 y 2018, pero solo tres fueron ejecutados.
Actualmente, hay 62 presos en el corredor de la muerte por casos procesados a nivel federal.
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