Always Ready escribió una nueva página dorada en su historia al proclamarse campeón del fútbol boliviano luego de un contundente 6-0 sobre Guabirá en Villa Ingenio. Con esta consagración, el equipo alteño alcanzó su cuarta estrella y ratificó su condición de club protagonista en la era profesional reciente.
El conjunto dirigido por Julio César Baldivieso construyó su título a partir de una regularidad admirable. A lo largo de la temporada no tuvo altibajos prolongados y mantuvo una identidad futbolística clara, basada en intensidad, dinámica y un compromiso colectivo inquebrantable.
Las estadísticas respaldan su dominio absoluto. En 29 compromisos, Always Ready acumuló 71 unidades, producto de 21 victorias, cinco empates y apenas dos derrotas. Ningún otro equipo logró sumar tantos triunfos en el torneo, un signo inequívoco de superioridad sostenida.
El poder ofensivo fue una de sus grandes armas. Los 89 goles anotados consolidaron al cuadro millonario como el ataque más temible del campeonato, con un promedio goleador que pocos equipos han alcanzado en la última década del fútbol boliviano.
Pero no solo brilló en ataque: la solidez defensiva fue igual de determinante. Con apenas 29 tantos recibidos, el equipo mostró orden, disciplina y un trabajo táctico impecable, pilares fundamentales para sostener su campaña.
La diferencia de gol de +60 —superior incluso a la de Bolívar— habla de un equipo equilibrado, contundente y capaz de imponer condiciones en cualquier escenario. Ese balance entre defensa y ataque fue la fórmula que impulsó a Always Ready hacia el título.
Con números que rozan la perfección, el plantel alteño cerró un año inolvidable, demostrando que su consagración no fue casualidad, sino el resultado lógico de un proyecto sólido, competitivo y sostenido en el tiempo.